Los aztecas colonizan Europa

Eduardo Villacís. Artista multifacético que ha explorado la ilustración, pintura, animación y cómics. Foto: María José Torres/El Comercio

Eduardo Villacís. Artista multifacético que ha explorado la ilustración, pintura, animación y cómics. Foto: María José Torres/El Comercio

Por: María José Torres, redactora

(Originalmente publicado en diario El Comercio el 2 de marzo de 2013)

Y si los aztecas hubieran colonizado Europa, ¿cómo sería el mundo ahora? Eduardo Villacís, uno de los mejores ilustradores del país, se imaginó la historia de principio a fin. Este artista multifacético (ha incursionado también en la pintura, la animación y el arte secuencial) construyó un falso museo que se expuso por primera vez en Estados Unidos en el 2003. Imaginó armas, vestuarios, barcos, escenas de la conquista, la destrucción y el encuentro entre las dos culturas. El nuevo mundo fue bautizado con el nombre de Améxica. Mientras la muestra que combina, pintura, ilustración, escultura, entre otros, llega al Ecuador (está ya en camino), un libro con las obras del artista está a disposición del lector: ‘El Espejo Humeante’.

1492, Colón ancló en las costas de México. Él y su errante tripulación fueron capturados por las autoridades aztecas. Profundamente marcado por la guerra, el Imperio Azteca realizó un cuidadoso análisis de los mapas y las herramientas traídas por los españoles. Mientras tanto, en España pensaban que Colón había alcanzado el borde del mundo (que en ese entonces, se creía era plano) y caído al abismo. Del otro lado del Atlántico, los indígenas, tras haber aprendido a fabricar pólvora, armas y embarcaciones, decidieron ir a la conquista del Nuevo Mundo.

Villacís cuenta que la idea salió de observar el racismo vigente en Ecuador y en América Latina. Siguiendo el concepto científico del “efecto mariposa” que determina que una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, puede cambiar todo drásticamente, decidió imaginar la conquista al revés. Después se sumergió en una profunda investigación histórica y antropológica, “me dediqué mucho a estudiar; la realidad es suficientemente rica, si te pones sólo a imaginar sale medio simplón”, considera el artista. Lo que más le interesó fue la manipulación de la religión para la política y la guerra.

En el Nuevo Mundo, los nativos europeos no pusieron resistencia creyendo que los hombres emplumados que veían acercarse pertenecían a un ejército de ángeles enviados por Dios. Villacís recrea así la expansión azteca en Améxica: la destrucción del Vaticano y de París, la esclavitud en Roma, la vida cotidiana en las colonias. De ahí que la muestra haya tomado la forma de un museo, para preservar lo poco que quedó después de la destrucción de las culturas europeas.

Y aunque tiene un lado de denuncia, no se trata de una apología a la cultura azteca. “Mi interés también es mostrar que las culturas precolombinas no eran paz y bondad, sino que eran tan violentas como las europeas” -continúa el autor- “es una cuestión de humanidad no de culturas, cuando hay dinero o necesidad de recursos, la gente siempre encuentra justificativos para despojar al otro”. La denuncia se dirige así hacia los mitos que crea el poder político.

En la vida real, durante el tiempo de la Conquista, a Europa llegaban noticias extrañas de América, como que la gente tenía ojos en el pecho, cuenta el artista. En el libro sucede lo mismo pero al revés. A América llegaban noticias fantás- ticas, como que los primitivos euro- peos eran tan blancos, casi trans- parentes, que se podían ver algunos órganos a través de la piel. Una recreación de la Venus de Botticelli hecha con técnicas de dibujo tradicional representa a los “pálidos europeos” en el libro.

Villacís cree en las prácticas tradicionales del dibujo y la pintura, aunque también trabaja en digital. “Una de las cosas que me preocupan es que el trabajo desaparezca”. Él pertenece a la primera generación que hizo animación digital en el país y utilizaba una plataforma que ya no existe. “Ahora no puedo recuperar lo que hice, ni siquiera puedo verlo”. Considera que la tecnología se hace obsoleta, y así como hoy en día él puede ver las pinturas de El Bosco hechas a finales del siglo XV, le interesa que su trabajo quede para la gente. “Por eso me gusta el óleo, es duradero.” Con dosis de humor, este libro nos invita a una reflexión histórica y deconstruye mitos, imágenes y leyendas que damos por hechos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s