Verne

Julio Verne

Por: María Rosa Crespo

(Publicado en diario El Mercurio, Cuenca, el 29 de enero de 2014)

Quien, en nuestra generación, cuando los libros eran compañeros inseparables, no se ha deleitado leyendo las obras de Julio Verne. Recuerdo la primera que leí y no quería que se acabe “La isla misteriosa”, luego vendrían “Veinte mil leguas de viaje submarino” con su misterioso Capitán Nemo, “Cinco semanas en globo”, “La vuelta al mundo en ochenta días” “Viaje al centro de la Tierra” “Los quinientos millones de la Begún”, “De la tierra a la luna”, “El correo del Zar” y muchos más.

Hoy los jóvenes y niños ni siquiera saben de su existencia, poco se ha hecho por difundir sus escritos a pesar de que es un maestro de la ciencia ficción y un adelantado para su época. Nunca salió de Francia, nació en Nantes y luego fijó su residencia en Amiens, fue un estudioso de la física y académico.

Sus conocimientos siguen asombrando al mundo a tal punto que el primer submarino atómico fue bautizado bajo el nombre del Nautilios, nombre inventado por Verne.

Avizoró ya lo que serían los globos aéreo estáticos, las teleconferencias, la bomba atómica, el viaje a la luna, como ocurrió en la realidad: los paseos por el fondo del mar.

Las descripciones imaginadas por Verne sorprenderían luego a los geólogos, químicos y científicos de los años posteriores. Se debe incentivar la lectura de estos textos entre los estudiantes que poco o nada saben sobre el escritor francés

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