Eduardo Villacís – Ant(i)lógica: Entrevista

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Por: Martina Miño

(Publicado en el blog La linterna del C.A.C. el 9 de abril de 2014)

Eduardo Villacís es un artista cuyo lenguaje artístico transita a través de diferentes medios y reflexiona sobre la trascendencia de nuestra realidad y nuestra historia en nuestra percepción del mundo. Sus obras son tan diversas como sus motivaciones artísticas y esto demuestra su gran versatilidad como artista. Su exposición Ant(i)lógica presentada en el Centro de Arte Contemporáneo es un viaje a través de la manera en la que él experimenta el arte y materializa ideas como la mortalidad del tiempo,  la alteración de la historia, y la incertidumbre de nuestra realidad.

Eduardo recibió a la Linterna del C.A.C en su hogar/taller, un espacio íntimo en el que se mezclan tubos de acrílico, bastidores, pinceles, computadores y DVD de películas de ciencia ficción. Esto fue lo que compartió con nosotros…

Martina: A través del “Espejo Humeante” exploras realidades alternas. ¿Qué distancia tienen estas de aquella que nosotros vivimos? ¿Qué tipo de inquietudes te llevaron a crear estas posibles realidades?

Eduardo Villacís: Evidentemente el mundo real que vivimos y el mundo planteado en el Espejo Humeante son distintos y esa es la parte llamativa, pero en el fondo son lo mismo. Un poco la idea es que se intercambian los roles, pero los hechos fundamentales permanecen. Por ejemplo, había gente que estaba sorprendida por el uso de los alemanes como caballos, pero eso pasó: es decir, no eran los alemanes pero sí la gente afro o indígena. Aunque suene paradójico o a  broma, se puede decir que El Espejo Humeante es basado en hechos reales.

Respecto de  las inquietudes que me llevaron a hacer el proyecto, fueron, por un lado, ver el racismo que ocurre en nuestros países. También, por otro lado, mostrar como la historia la escribe el ganador, y como ocurre la destrucción de las culturas vencidas. Pero, también creo que existe el otro lado de la moneda, yo no creo que los indígenas sean intrínsecamente más benévolos, porque mucha gente dice: “si los indígenas estuvieran en el poder todo sería paz” y eso no es verdad porque existe evidencia de que -por ejemplo- los Incas tenían prácticas  de conquista como expropiaciones, desintegración de etnias, imposiciones religiosas,  etc.  Entonces “El Espejo Humeante” es una reflexión sobre la condición humana en el poder. Es el triste reconocimiento de que las fuerzas más importantes que dan forma a la historia humana son la fuerza y la violencia. Tú puedes haber creado una mejor cultura, pero eso no importa porque los que tienen las armas te van a decir que hacer.

Martina: ¿Por que escogiste hacer un Museo? ¿Qué es lo que te llama la atención de ellos?

Eduardo Villacís: Originalmente el Espejo Humeante era una novela gráfica, y de hecho sigo trabajando en ella y espero que algún rato ya pueda salir. Pero cuando tenía que mostrar esta obra en el 2003 -hace ya un buen tiempo- yo pensaba ¿cómo puedo mostrar esta  idea del mundo inverso de una manera que sea vistosa para el público? Y resulta que anteriormente habíamos trabajado, con mi esposa y la empresa que teníamos, en la instalación del Museo de la Ciudad. El museo tiene la función de legitimar la historia oficial. Yo pensé que iba a ser interesante mostrar esta historia a través de fragmentos distintos, de cuadros supuestamente históricos y de objetos seudo-arqueológicos. Entonces, el museo ha sido una oportunidad de mostrar mi visión de una manera dinámica y entretenida.

Martina: ¿Cómo te ves a ti mismo cómo artista después de la exposición? ¿Ha cambiado algo en ti?

Eduardo Villacís: No realmente, pero sí creo que ha cambiado la percepción que se tiene sobre mi trabajo. Porque mucha gente solo conocía una faceta de lo que yo hago. Tras ver la muestra, alguien me ha comentado que encuentra mi trabajo es algo esquizofrénico, pero la realidad es que la gente tiene muchas facetas, es decir, el ser humano tiene muchas dimensiones pero se la quiere encasillar en una sola. Yo he hecho lo que yo he querido y he explorado las cosas que a mí me parecen interesantes. La ventaja de haber podido exhibir en un medio prestigioso como el CAC es que, claro, le da a uno legitimación y credenciales, algo que tal vez si necesitaba, pero la verdad es que teniendo o no teniendo legitimación externa igual voy a seguir haciendo lo que me interesa. Pero creo que haber tenido esta  exhibición me facilita la vida, precisamente porque te da prestigio. Lo mas satisfactorio, en general, en las exposiciones que he tenido, es el cariño de la gente, porque un buen porcentaje es gente de fuera del circuito del arte, gente que creo que no ha entrado mucho a los museos y me alegra que la obra no les haya dejado indiferentes; como la obra tiene varias facetas, hay cosas que le interesan a los niños (los proyectos animados les fascinan a los niños), pero a otra gente le interesaba mucho lo que era la figura humana o el arte fantástico. Por eso ha sido una exposición para distintos gustos.

Martina: ¿Qué viene después de Antilógica? ¿Es un capítulo cerrado o un proceso sin fin aparente?

Eduardo Villacís: Bueno, uno no sabe a ciencia cierta; por ahora pienso más en el dibujo, la pintura y los comics, pero en sí, hay un cierto cierre porque hay cosas que ya no me interesan hacer. Lo que es cierto es que hay proyectos de la muestra que están inconclusos y voy a seguir intentando concluirlos  y después seguir haciendo otras cosas que por el momento solo existen como idea.

Martina: ¿Qué tipo de realidad te presentan los videojuegos? ¿Cómo se diferencia ésta a la que presenta el mundo virtual del internet?

Eduardo Villacís: Creo yo que cuando pasen los tiempos y los siglos, los videojuegos van a ser reconocidos como una de las narrativas más importantes generadas en esta época. Tienen muchas dinámicas que no tiene ningún medio tradicional, por ejemplo, las narrativas interactivas nutridas por las comunidades de usuarios. Lo que les falta a los videojuegos actualmente es el prestigio de ser reconocidos como patrimonio cultural, es decir que vengan instituciones como el CAC y digan: esto es valioso. Pero como es una industria que gana miles de millones, realmente no creo que a los productores les importe que les legitimen. Igual, por lo general, la crítica y los historiadores llegan después de que el hecho se ha consumado. Una diferencia entre los videojuegos y el internet, es que los videojuegos te presentan una realidad en la que hay consenso sobre su naturaleza ficticia, es decir ya se sabe que es mentira, y con ese conocimiento entras a un mundo virtual que es distinto al que vivimos: te estás metiendo en ficciones  que no puedes vivir en tu vida real y ese es el atractivo. En cambio, en el internet puede ser difícil saber que es real y que partes son solo una engañosa fachada.

Martina: ¿Qué papel juega la historia en nuestro futuro? ¿Qué papel juega la historia en tu producción artística?

Eduardo Villacís: Bueno, la historia no es sino otra manera de describir la vida de la gente. Por tanto suele ser de interés para cualquier narrador. En la ciencia ficción, lo histórico/sociológico/antropológico es preponderante porque la ciencia ficción suele proponer historias a gran escala. Dada la manera en que yo me he planteado hacer mis mundos imaginarios, me toca explorar un montón de datos y es divertido de ver qué premisas y eventos reales pueden ser interesantes para construir una sociedad ficticia.

Martina: ¿Te parece que la realidad es subjetiva?

Eduardo Villacís: Supongo que depende de qué definas como realidad. Y solo el poder definir que es la realidad puede ser una tarea en la que no consigamos jamás un consenso. Bueno, asumo que hay un mundo externo que de alguna manera podemos entender  aunque sea parcialmente, y hay otras partes del mundo qué están ocultas a nuestro entendimiento. Mi obra justo lo que medita es en esas limitaciones de interpretar lo que está pasando afuera, y en ese sentido mi obra es medio postmoderna. Por ejemplo, en el “Espejo Humeante”, abundan las interpretaciones equivocadas de la historia, con hechos que nosotros sabemos que no fueron así y que son malinterpretados porque la evidencia se destruyó. La gran ventaja del arte respecto de otros modos de curiosidad sobre el mundo (las ciencias, la filosofía, el periodismo, etc.) es que los artistas asumimos con gusto nuestra subjetividad. De hecho, esa visión única que cada artista ofrece es el principal aporte del arte.

Martina: ¿Cuál es el fin del arte?

Eduardo Villacís: Bueno, realmente yo no me he planteado con seriedad esa pregunta,  porque creo que uno no escoge ser artista sino que no se siente a gusto haciendo otra cosa. A uno le puede ir muy bien en otros trabajos, pero uno tiene esa necesidad inexorable de volver al arte. Un músico no sabe para qué hace música solo sabe que debe hacerla para sentirse en armonía con la vida. Supongo que para contestar a tu interrogante está otra gente que tiene más distancia.

Martina: Tu experimentas tanto con medios tradicionales como es la pintura tradicional flamenca como con nuevos medios como el 3D, ¿Cómo crees que estos dialogan? ¿Cómo se diferencian sus narrativas?

Eduardo Villacís: Para mí nunca ha habido problema o inquietud con los medios, son los críticos y otra gente que encuentra fronteras entre ellos. Dicho esto, yo trabajo preponderantemente con medios que generan “imágenes de síntesis”,es decir, aquellos en que a uno le toca fabricar todo desde cero- como la pintura, el dibujo y el 3D- y menos con lo medios se originan desde la “imagen capturada” –fotografía, video-, aunque también los uso. Lo que pasa es que cada medio es un poco más  conveniente para distintas narraciones. Sin duda en el mundo de hoy las herramientas más eficaces y económicas para registrar la realidad cotidiana son el video y la fotografía. Pero a mí -en general- me interesan más los mundos ficticios y ello implica un proceso inverso al óptico: en vez de que entren al ojo las imágenes del mundo exterior, lo que me interesa hacer es sacar al mundo las visiones que tengo en la mente. Y de las herramientas que permiten generar tales visiones imaginarias, la que hace la conexión más directa, espontánea, evocadora y rápida es el dibujo. Otras herramientas, como la pintura, el fotomontaje o el 3D elaboran y refinan las ideas que se generaron mediante el dibujo. Durante mucho tiempo trabajé en modelación y animación 3D, pero ahora estoy alejado del 3D por el tiempo que toma y prefiero concentrarme en el dibujo y  la pintura, que tienen más que ver con la sensualidad de lo táctil y aparte resulta que te reconocen más como artista. Pero para mí el uso de distintos medios es continuo: imagino algo y veo cuál será la mejor ventana para mostrar esta idea. Pero de entre todos los medios, yo siempre he tenido una conexión muy fuerte con el dibujo y la pintura, entonces es un gusto para mí ahora poder dedicarme a ellos.

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