Reivindicación de la fantasía

En una buena narración debe haber acción, diálogo y reflexión, y en repartir equitativamente estos tres aspectos reside buena parte del oficio de novelista. Además, una narración no será literalmente significativa si no sabe arrancarle a lo que plantea algún modo de trascendencia, sobre todo por la eficacia de su estilo. De igual modo, debe combinar en su dosis justa la complejidad, la sutileza y la emoción.