1 de mayo, el día de los autómatas de Čapek

Aquél día era feriado, pero tuve que trabajar. Igual que durante sus homólogos de los años 2012 y 2011, antes no porque estaba becado por mi padre – situación que extraño profundamente –. Durante las trágicas horas en las que sudaba la “gota gorda” en mi empleo mientras otros dormían la resaca en sus casas, me puse a reflexionar sobre el porqué existen vacaciones en los días consagrados a la celebración del trabajo.

Cuento del mes: La lección

Desde que nació, Luis –Lucho, como le decía su mamá una vez llegado a este mundo– mostró un temperamento impetuoso, incontrolable. Era como si su espíritu no fuese humano sino animal. Su padre, al mirar su rostro, creyó que era obra del demonio. Es tu culpa, le dijo a su esposa. Los ojos del bebé eran delgados y amarillos como los de un gato, la nariz puntiaguda, de ratón, la boca: apenas una línea roja de carne, y los caninos (cosa completamente inusual en los recién nacidos que, igual que los viejos, tienen por boca una cavidad parecida a un molusco, sin rastro óseo), los caninos eran como dos reproducciones en miniatura de aquellos famosos dientes que consagraran la imagen del Conde Drácula.

Nueva novela ecuatoriana: “Los improductivos”

En la novela “Los Improductivos”, de Cristián Londoño Proaño se plantea a la humanidad inmersa en una nueva sociedad, denominada “Sociedad Productiva”. Dicha colectividad se fundamenta en el avance tecnológico, el desarrollo de los estudios genéticos y la clonación humana.

El tormento en la memoria

Faustino Alcázar es un profesor de literatura que se acerca a los cincuenta años y vive envuelto en el aburrimiento de una vida vacía, demasiado cotidiana, sin penas ni glorias. Su día a día transcurre en la rutina de su labor universitaria, sus devaneos solitarios por la ciudad, sus estrambóticos y obsesivos cálculos mentales, sus constantes intentos de escritura —siempre fracasados— y unas cuantas aventuras indecentes junto a sus amigos Frank y Ortiz, caracteres antipáticos de por sí, diríase una suerte de alter egos del propio gris y ramplón Faustino. En un Quito de visiones apocalípticas, del que han desaparecido las lluvias y que se sofoca en el infierno de un calor implacable, la vida de Faustino parece también ahogarse en el miasma del sinsentido y la mediocridad.

Profundo en la Galaxia

Me refiero al nacimiento de la ciencia-ficción en el Ecuador. Su cuna: una colección de siete relatos denominada “Profundo en la galaxia”. Su autor: un antropólogo o cientista social llamado Santiago Páez. Sus precedentes: unos pocos relatos de algunos autores que tentaron, sin continuidad, casi involuntariamente, el género. Entre ellos citaremos a Carlos Béjar Portilla, a César Dávila Andrade. Pondría yo, además, los “Divertinventos”, de Abdón Ubidia.