Entrevista con Jorge Valentín Miño a propósito de su cuento “Botones negros”

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Por Elena Geneau

(Publicado en el blog Trababordo el 5 de julio de 2012)

Jorge Valentín Miño est l’auteur de la nouvelle « Boutons noirs » que sont en train de traduire Perrine Huet et Justine Ladaique pour notre projet SF/C2C.

Merci à lui et à Elena.

1) Elena Geneau. ¿Desde cuándo escribe?

Jorge Valentín Miño. Desde el colegio ensayé composiciones, luego me dediqué a pintar, a los treinta me empeñé en mi primer cuento serio: “El silencio del Triángulo”, de Realismo Mágico, después enfrenté la novela como un ejercicio diario y de ello nació ”El Crayón Púrpura” (2003) de género fantástico, algo de vanguardia fuera de lo que se estila publicar acá. La CF me atrapó a los quince con Julio Verne, Stanislaw Lem y Voltaire. Hace poco, compré en una feria de Libros un lote que por suerte nadie los quería; esas lecturas contribuyeron a mejorar mi visión del género y recursos narrativos.

2) E.G. ¿Desde cuándo publica?

J.V. M. No he publicado mucho, apenas en el 2003 la novela y de CF “Gravedad Cero” y Begonias en el Campo de Marte”, bajo edición de autor. Ahora, la Editorial Pedro Jorge Vera de la Casa de la Cultura Ecuatoriana publicará IDENTIDAD, una colección de 14 cuentos de CF, donde consta el premio de Juventud Técnica de Cuba, las tres veces finalista en el Cryptshow y “Las moscas de Marte” con el que gané este 2012 el mismo certamen y por supuesto “Botones Negros” en traducción al francés gracias a Caroline Lepage y Elena Geneau. Muchos cuentos ya terminados se quedan en la carpeta, un libro con un índice de catorce ya es suficiente.

3) E.G. ¿Siempre ha escrito Ciencia Ficción?

J.V. M. No. La idea manda. Hay ideas que tributan hacia la Ciencia Ficción, otras se fijan en poesía, ensayo, cuento infantil, de terror, fantástico o policial. Creo que por un buen tiempo, si Dios quiere, voy a seguir con el tema de la CF porque tengo comenzados muchos cuentos y novelas bajo esa óptica y si no me dedico va a faltar vida para llevar al papel todo lo imaginado. Se me hace difícil escribir literatura realista por mi tendencia a inventar. De todas maneras “La realidad es irracional” y hay muchas cosas lacerantes con trama incluida que no calzan en la ficción por su crudeza. A lo cotidiano le hace falta una manito de pintura por parte del escritor para hacerlo digerible y tomarse con un poco de filosofía lo caótico y convulso del mundo actual: polución, ruido, deforestación, irracionalidad, perversión, crimen…

4) E.G. ¿Por qué eligió este género?

J.V.M. Porque es un universo cerrado. El escritor propone las leyes que sustentan la lógica de la trama y la idea es la estrella, supera a los personajes (es mi tendencia bajo mi formación como publicista). Es un juego mental; como acelerar en una montaña rusa; todo comienza realista, luego se vuelve fantástico y de pronto, con vértigo incluido, se está pisando en terreno nuevo. Otorga la posibilidad de extrapolar la realidad, jugar con las ideas científicas, proponer mecanismos, vislumbrar comportamientos sociales, mover el piso para transportar a otro contexto, conectar compartimientos estancos de la mente que antes solo intuían de su mutua existencia. Este género es altamente creativo, actúa como munición de perdigones para generar nuevas ideas en el lector. Es inquietante cuando la realidad alcanza a la ficción y le hace perder novedad (Los satélites que visualizó Clarke, o los submarinos de Verne…) “En el futuro nadie podrá viajar al pasado porque si fuese posible ese viaje en nuestro presente ya habría reporte de ese contacto”. Las máquinas del tiempo de Wells entonces tienen mucho futuro. Además, la gente que lee, escribe o simpatiza con la CF es muy entretenida, de buen humor, abierta a las ideas y alineadas con muchas expresiones del arte; son arte en sí mismas y es agradable interactuar con ellas.

5) E.G. ¿Qué otros textos ha publicado?

J.V.M. Pregunta contestada en las anteriores.

6) E.G. ¿Es un gran lector de ciencia ficción?

J.V.M. Sí. Disfruto aprendiendo como resuelven las tramas, figuras literarias y sobre todo saborear las ideas que la sustenta. Es un género que ambienta sin caer en la paranoica descripción. Leer CF, vuelve cada vez más complicado escribir porque no se puede copiar, se está parado en la cima de una pirámide ya creada y para subir un escalón más se debe hacer ladrillos de las vísceras de uno mismo, por ejemplo: el viaje en el tiempo es un limón muy exprimido, sin embargo con una nueva perspectiva se puede sacar algo más de jugo. En este junio propuse “Las moscas de Marte” al concurso Cryptshow 2012 en España, el jurado ha dicho en el fallo: que es una mezcla entre el “Desafío Total” de Paul Verhoeven y la versión clásica de “La Mosca”; son moscas que te pican en el cráneo y extraen un día completo de tus recuerdos, el protagonista se esfuerza por recuperar ese día robado y por eso viaja a Marte. El enfoque es diferente a lo que ya se hizo y por eso engrana. Sobre las lecturas ayudan mucho los audiolibros, ahorran tiempo y las voces son buenas.

7) E.G. ¿Cuáles son sus autores preferidos? ¿Por qué?

J.V.M. Douglas Adams por el humor y lo lejos que se puede llegar subido a su propuesta. Poul Anderson tiene una prosa impecable. El Dr Asimov cuando son cosas cortas, sus temas son bastos y su erudición basta, los personajes se los siente muy humanos y sus mentes son la mejor arma para enfrentar los peligros. Pierre Boullé; su Planeta de los Simios me lo devoré como un dulce y estoy añejando “El buen Leviatán” para leerlo en una playa olvidada un día ante del fin del mundo. Charles Tanner con ”Tumitak de los corredores”, una novela heroica y repleta de imágenes. Phillip J. Farmer es un martillo y yunque con su “Mundo del Río”, sus personajes transpiran intensamente y hasta se puede sentir su aliento a un palmo de la cara. Aldous Huxley es un buen anfitrión, es muy creíble y sus ideas cada vez están a la vuelta de la esquina en convertirse en realidad. Me gusta Jack Vance y disfrute enormemente “La mariposa Lunar”. Viene Fritz Leiber con las “Crónicas del Gran Tiempo” me abrió la mente y descubrí en él a un amigo con el que sintonizábamos en ideas. Bob Shaw y su “Cristal lento” es magnífico. Robert Bloch por “Un juguete para Juliete” de la serie Visiones Peligrosas. Larry Niven o Clement Hall para aprender cómo se trata la CF Hard. Sterling y Banks por lo del Cyberpunk. Michael Crichton para entender el secreto de sus novelas largas; tengo pendiente leer de él “La esfera” porque vi la película y quiero comparar. Zelazny y la propuesta de su Faioli aún me produce seducción y miedo. Bradbury inunda el universo con matemática poética, Ellison, Golding, Tucker Campbell…

8) E.G. ¿Qué autor lo ha inspirado más?

J.V.M. En la CF K. Dick, Leiber, Silverberg, Sheckley, Lem. Fuera de la CF hay un libro al que siempre vuelvo, es “Verano“de Camus, él convierte las piedras en flores, (quisiera conocer Argelia).

9) E.G. ¿Se dice que hay muy poca ciencia ficción en su país, es verdad? ¿Por qué?

J.V.M. Por ahora hay muy poco CF, hay algunas variables: las editoriales están dedicadas a hacer dinero con la literatura infantil y les interesa solo escalpar esa presa. Nuestros escritores que iniciaron seriamente con la CF, decantan en otros temas en una deserción comprendida para ser publicados. A otros escritores no les interesa, viven de sus glorias pasadas y percibo desdén a experimentar; creo que se durmieron en el realismo mágico. Ventajosamente para los que cultivamos el género sin pretensiones canónicas el Internet y la aldea global ha roto ese prepucio y es fácil “salir” al exterior y compartir trabajos. Pablo Palacio tuvo el acierto de salirse del marco indigenista y cultivó sus perlas fantásticas para beneficio de los que ahora estamos (escribió para el futuro). Ahora se imparte CF en el bachillerato y eso es un acierto. Guayaquil es el foco activo con Denise Nader, Fernando Naranjo y José Daniel Santibañez que tienen como plataforma las apasionantes Tertulias Guayaquileñas de Ciencia Ficción. Acá en Quito Santiago Paéz de vez en cuando da un chispazo en la radio o mueve el piso con un nuevo libro (que no es de CF). Cuenca, Ambato, Esmeraldas, Machala, Tena… estamos dislocados. La joven CF ecuatoriana tiene amplias posibilidades, nuevos autores aparecerán, se editarán libros y colecciones, crecerá el público y habrá demanda, las librería abrirán nuevos estantes.

10) E.G. ¿Se dice que la literatura de ciencia ficción es más bien para los adolescentes, piensa que en realidad tiene un alcance más importante?

J.V.M. Sí. Los grandes escritores de CF confiesan que se engancharon al género cuando eran adolescentes (12 años) con las lecturas de Astounding y Amazing. Es una edad que se tienen lo que llamo “el sentido de la inmortalidad”, el espacio, las aventuras, los riesgos, lo inesperado, el desafío a las leyes físicas; los ejércitos galácticos, planetas exóticos de atmósferas verdosas, criaturas de lógica esquiva… tienden la mano y congenian con esa edad que se les parece. Ese enganche pasa en otros países cuando tienen la suerte para la CF de muy chicos acceder al género. En el Ecuador las librerías están desprovistas (a excepción de Verne y Asimov), entonces ocurre el desengaño que me tocó vivir a esa edad cuando en una librería al asesor le indiqué que quería leer algo, como cuando se entra a un restaurante y muestran la casta; gentilmente me vendió“ Mi planta de naranja lima” y me desengañé a las primeras hojas porque todo lo que contaba lo conocía y no me estimulaba la fantasía en nada. Ningún libro es malo no estoy en contra de Vasconcelos, solo matizo el hecho de que no correspondía esa lectura a mi momento histórico, entonces uno pierde tiempo buscando cuando los Estamentos deberían estar allí para mostrar más alternativas. Es como para los talentos musicales; imagínese la barbarie que sería escuchar a Vivaldi por primera vez a los cuarenta de edad. Los adolescentes son apasionados de las películas de CF y los juegos de video, leen poco y con ellos las novelas largas tienen problemas. Creo que para engancharles con la lectura de CF debemos escribir con mucha síntesis. Los jóvenes son mentes brillantes e inquisitivas, la tecnología digital es parte de sus vidas y creo que el mercado les subestima. En eso tienen culpa los padres y los profes porque la literatura es subversiva; no sea que su hijo quiera armar una máquina del tiempo, o clonarse, teletransportarse, viajar más rápido que la luz; será entonces “el loquito de la familia” que le destruirá la licuadora para ensamblar su máquina, por eso acá hay que mantenerlos sedados con Zezé y compañía. Otra cosa, la sociedad ecuatoriana es curuchupa*, si se pone un buen polvo en una novela o se matiza al personaje con tendencias exóticas ya no servirá para la juventud, así que predomina lo rosa y todos felices, por lo tanto con ese concepto, la literatura juvenil solo es literatura infantil socapada.

* Curuchupa: (del quechua: rabo de cura) “conservador”, en el sentido de este partido o tendencia política. (Leer las Catilinarias de Montalvo).

11) E.G. ¿Qué opina del porvenir de la literatura de Ciencia Ficción en Latinoamérica en general y en su país en particular?

J.V.M. Creo que está en efervescencia y se volverá un referente algún momento; aparecen nuevos valores y hay mucho que contar. Somos un pueblo de creatividad paradójica (la que surge de las carencias), recursivo, de visión crítica y las fronteras están rotas con la globalización; nuestro aporte, por presupuesto y política de Estado dedicado a la ciencia es mínimo, pero la CF es un laboratorio en que cualquier inconforme, con el elemental dominio de los recursos narrativos se puede sentar a especular y de esos hay muchos por aquí. Ecuador estaba al margen pero eso se acabó. Recomiendo leer el artículo de J Mota a la publicación de Qubit, Antología de la CF Latinoamericana, donde hay un cuento mío; da luces al respecto: http://www.cubaliteraria.com/articulo.php?idarticulo=14433&idseccion=72

12) E.G. ¿La Ciencia Ficción es una manera de expresar la realidad?

J.V.M. La realidad es una suma de distintas verdades. Todo el mundo tiene su verdad y tributa en la gran mentira de lo real. La percepción marca algo como real porque allí está y se mantiene cuando cierro los ojos, pero para expresar esa realidad debo recurrir a la palabra, a la imagen, al gesto. Si quiero expresar la realidad a través de la Ciencia Ficción, eso es imposible porque se mueve en terrenos futuros o pasados donde la percepción no ha llegado aún; sin embargo esta paradoja tiene salvedad en el sentido de que el escritor, usando su mente como laboratorio y extrapolando de sus recuerdos, imagina percibe y crea un universo particular que pasa a existir en la medida que comunica sus “visiones” y el lector se recrea en ellas. El ejercicio simulado de hundir a los protagonistas en problemas que suenan reales funciona en todos los géneros pero en éste los recursos para recuperar el statu quo amplían su repertorio. La anagnórisis de que habla Aristóteles tarda en cumplirse en la CF porque el reconocimiento del ser humano ante la revelación de sus circunstancias se prolonga o se anula, las obras están escritas poniendo mucha tierra entre el presente (del lector) y el porvenir (de los personajes). El momento que se da este reconocimiento, la literatura de CF se convierte en novela histórica o como dice Clarke: “La CF comienza como una novela y termina como un reportaje”. Es cierto.

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