La odisea espacial de un ecuatoriano

Sebastián Cordero en el set donde se filmó Europa Report.

Sebastián Cordero en el set donde se filmó Europa Report.

Por Diego Yépez

(Publicado en diario digital Plan V el 21 de octubre de 2013)

La nueva película del cineasta Sebastián Cordero reflexiona sobre el papel del ser humano en el cosmos. La cinta de producción internacional (ingleses, mexicanos, turcos, chinos y ecuatorianos), tuvo un presupuesto de 8 millones de dólares, y su guión fue escrito por el norteamericano Philip Gelatt.

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ADVERTENCIA: esta nota revela la trama de la película. Si no quiere conocerla aún, no la lea.

La película Europa Report (2013), dirigida por el quiteño Sebastián Cordero, cuenta la historia de una misión tripulada a Europa (satélite natural de Júpiter), a la búsqueda de vida. Ambientada en un futuro cercano, la cinta tiene una precisión científica envidiable para un género que opta por el efectismo, y consigue recrear de manera verosímil la atmósfera claustrofóbica dentro del habitáculo de los astronautas.

El cosmos es un lugar hostil. Después de traspasar la cúpula protectora que brinda la atmósfera terrestre, mantener la vida es una tarea difícil, sobre todo si se trata de un viaje de más de 600 millones de kilómetros. Este periplo es pulcramente retratado por Cordero en su nuevo trabajo. La nave cumple con los parámetros de seguridad ineludibles, a tal punto que parece un reflejo de los prototipos de la NASA.

Sin embargo, una tormenta solar, después de 22 meses de iniciada la travesía, malogra los equipos de transmisión por radio y aísla a los tripulantes en la inmensidad. Han arribado a su destino. El coloso del sistema solar, Júpiter, les da la bienvenida.  Desde ese momento, los 6 integrantes del equipo, conformado por científicos de primer orden, tienen que soportar sobre sus hombros las decisiones de la misión. El dilema en que se encuentran lastima sus límites. La melancolía ronda entre los muebles de ergonomía mínima donde cohabitan a la expectativa de aterrizar en Europa.

Dos astronautas (interpretados por Michael Nyqvist y Sharlto Copley) realizan una actividad extravehicular para reparar el desperfecto en las comunicaciones. Sin embargo, un accidente se produce y uno de ellos es expelido. Flota en el vacío. La nave se pierde en la perspectiva del universo. El navegante espacial se despide de sus compañeros y al hacerlo trata de dejar constancia de la importancia inherente de la misión y del absurdo de su propio cuerpo que fenece.

Los consternados tripulantes aterrizan en Europa. La luna posee una perfección glacial. De aquí en adelante, el suspenso es una herramienta creciente, cuya ignición  se produce cuando el ingeniero en jefe vislumbra un resplandor desde la ventana del habitáculo… Los experimentos arrancan. Un taladro perfora el hielo y descubre que, como tenían planificado, un gran océano interior está debajo de la corteza. Pero es una emoción pasajera. El mismo resplandor observado con anterioridad daña la herramienta, y les deja el avance a campo traviesa como la única opción para recolectar las muestras.

Karoline Wydra y Christian Camargo  en el interior de la nave que los transporta a Júpiter.

Karoline Wydra y Christian Camargo en el interior de la nave que los transporta a Júpiter.

La bióloga de la tripulación (Karolina Wydra) sale al exterior. Tras excavar en el hielo acontece el evento esperado: una pululación unicelular es detectada por los sensores. Es consciente de que este hecho desmorona todos los criterios filosóficos y religiosos de la civilización, y que además es el descubrimiento más importante realizado desde el advenimiento del homo sapiens. Sin embargo, la naturaleza es hostil, darwiniana. No importan las coordenadas donde acontece su accionar. En medio de su estupor, el hielo se triza bajo sus pies y es devorada por aquella claridad incompresible…

El género cinematográfico escogido por Cordero para narrar esta travesía es el found-foutage, hibridado con el falso documental. A pesar de lo manido del recurso, las cámaras fijas aportan para la construcción de los personajes. Son su bitácora de viaje. El espectador ahonda, al igual que lo hicieron los televidentes de la misión Apolo 11 en 1969, en la complejidad de la supervivencia de los astronautas, en sus temores e insignificancia.

Por otra parte, con Europa Report Sebastián Cordero incursiona en un género nuevo en su carrera, la ciencia ficción, y lo hace con mano firme puesto que se hermana con referencias indiscutibles como 2001: A Space Odissey (Stanley Kubrick), y Moon (Duncan Jones), películas que conllevan un preciso tratamiento del realismo, sin abusar de las interpretaciones esperpénticas y fantásticas. Es un logro indiscutible para la cinematografía ecuatoriana, avalado por publicaciones especializadas como Rotten Tomatoes, donde ha tenido una gran recepción. En definitiva, se puede afirmar que es un logro del género porque se centra en producir una reflexión sobre la capacidad del ser humano para afrontar la ciclópea tarea de descubrir si no está solo en el cosmos.

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