Los tres argentinos

Dos grandes cuentistas en español: Julio Cortázar y Jorge Luis Borges, vistos por Eulogia Merle

Dos grandes cuentistas en español: Julio Cortázar y Jorge Luis Borges, vistos por Eulogia Merle

Por Juan Manuel Granja

(Publicado en el blog del autor, Metamorfódromo, el 21 de junio de 2009)

Borges, Cortázar y Bioy Casares, además de ser argentinos, pertenecen todos a la literatura fantástica. Sin embargo, dentro de esta categoría general, existen ciertas diferencias que hacen que sus respectivas obras abarquen ámbitos distintos, no tanto por sus temas como por su tratamiento particular. Borges y Cortázar, por ejemplo, incluyen la imagen del laberinto en varios de sus cuentos. Borges lo hace explícitamente, como el La casa de Asterión, y lo utiliza como un símbolo metafísico de las simetrías humanas y las estructuras cósmicas. Para Borges el laberinto es como una cifra que representa el universo y las relaciones laberínticas entre literatura y filosofía. Cortázar, en cambio, presenta narraciones en las que lo laberíntico está implícito en la sensación de encierro y confusión -como en Circe y La autopista del sur- y en las que expresa la necesidad de escape y liberación como en El perseguidor. Más allá de esto, Cortázar es un autor más intuitivo y lúdico que Borges y comparte este gusto por el juego con Boiy Casares. Bioy ha dicho de Cortázar:

“Yo creo que es uno de los mejores escritores argentinos y con eso estoy diciendo que es uno de los mejores de la literatura universal… Una de las cosas que más nos unía era el sentido lúdico, no tomarnos en serio para nada. Y eso es un secreto para la vida. Compartíamos con él una mirada escéptica en relación con el mundo, aunque un escepticismo esperanzado, no de rechazo”.

La obra de Bioy Casares superpone la realidad y la fantasía mediante una intensa preocupación por sus personajes ya que, al igual que en la obra de Borges, la preocupación metafísica sirve al personaje para situarse ante interrogantes que, unidas a la sensación de extrañamiento de sus cuentos, crea tensión y suspenso. Lo fantástico sitúa a los personajes frente a incógnitas que sirven para mostrar sus personalidades. Los personajes de Borges son, casi siempre y en especial a los relatos que ya no se refieren a mitologías de arrabal o “compadritos”, alter-egos del propio autor. De hecho, casi todos ellos son pensadores, literatros como en Pierre Menard, autor del Quijote, magos ascetas como en Las ruinas circulares entre otras representaciones atemporales de la erudición y la inteligencia. Los cuentos de Borges son en realidad una suerte de ensayo literario en los que el autor fantasea sobre temas, autores y obras. Se trata de una creación estética y del pensamiento presentada en forma de cuentos en los que las palabras valen por la ficción/falsificación de hechos tanto reales como literarios. Así, Jorge Luis Borges arma expresivas metáforas en torno a imágenes de su simbología personal como la del espejo que le sirve para mostrar la fugacidad, la multiplicidad así como la cualidad especular de la existencia cósmica y humana.

En los cuentos de Julio Cortázar, por el contrario, no existe la voluntad de producir una erudición ficticia para enmascarar reflexiones propias sino que las tramas y personajes sirven como figuras de una mayor conciencia sensual y de una emotividad más acentuada que los escritos por Borges. Los personajes de Cortázar, más identificables y accesibles a la experiencia cotidiana urbana, son muchas veces seres perdidos, enfermos o soñadores que descubren hechos insólitos en los que se profundiza la sensación de enrarecimiento y ambigüedad. Cortázar, desde su nostalgia de rioplatense en París, crea toda una gama de personajes de barrio que metaforizan sobre la condición de comunidad y humanidad. Cortázar recurre a veces a personajes de alto perfil intelectual pero cuando lo hace los sitúa en función de la construcción de ambientes de pesadilla con finales inesperados que articulan cualidades humanos (tal es el caso de sus narraciones en torno a la enfermedad). Cortázar afirmó que su literatura busca superar el falso dualismo entre razón e intuición, materia y espíritu, acción y contemplación para alcanzar una nueva realidad, más mágica y total.

Bioy Casares, en sus cuentos y novelas, nos descubre el absurdo de la vida cotidiana mediante una ruptura de la ley causal de la acción y el mimetismo al emplear una técnica realista que sucumbe anto lo inverosímil sumiendo al lector en un de inquietus que se acerca a la magia. Ayudado por una excelente prosa que dibuja o bien ingeniosas historias donde el amor es el tema recurrete o bien intrigantes escritos policiales llenos de guiños transtextuales. En sus libros y guiones de cine Bioy incluye mitos clásicos resucitados, aspectos paranormales y reflexiones sobre la psicología del amor.

Todos estos temas han sido también desarrollados por Cortázar y Borges en mayor o menor medida. En cuanto al amor Cortázar fue más explícito que Borges como en Circe y Los venenos (aunque en su poesía Borges relfexiona mucho sobre el amor) pero ambos utilizaron, como Bioy Casares, mitas clásicos emplazados en la modernidad. Cortázar ha sido muchas veces visto como el opuesto de Borges. Como el antiacadémico, el amante de la música, el hedonista. Pero esta oposición no es real ya que sobre todo nació de la oposición política opuesta entre ambos: Cortázar era socialista y Borges conservador. Borges declaró una gran admiración por su colega y compatriota: “Dicen que he influido en Cortázar. No seamos tan pesimistas”. Quizá lo que Borges admiraba en Cortázar era su informalidad, su uso fluido y plástico de la palabra -el “sacarse la corbata para escribir”- así como el desarraigo producido por su exilio que resultó en una obra cosmopolita y universal. Borges, asimismo, expresó su admiración por Boiy. Además de haber sido amigos y haber escrito juntos lo consideraba un autor original y auténtico. Recíprocamente, Bioy Casares declaró que lo más importante en su vida fue haber conocido a Borges. Esto ha perjudicado su obra ya que por lo general se la ve a la sombra de la del autor de Ficciones.

Las mejores obras de Borges y Cortázar son sus cuentos. Borges nunca escribió novela ya que le parecían artificiosas y poco efectivas. Cortázar, quizá corroborando esta opinión, escribió una antinovela: Rayuela. Basada en lo lúdico, los interrogantes filosóficos, el absurdo y el caos, Rayuela es una novela sin trama, sin intriga en la que el lector ordena los capítulos según su propia decisión. Por otro lado, Bioy Casares no se limitó al cuento sino que escribió varias novelas como La invención de Morel. Cortázar escribió poesía, desenfadada e irreverente, pero no de una manera tan sostenida y consecuente como Borges. Efectivamente, la poesía de Borges, aunque anacrónica y caprichosa, es una de las mayores obras líricas del siglo XX por su densidad, uniformidad de estilo y compleja belleza.

Para Borges el hecho estético es la “inminencia de una revelación” lo que puede extenderse al concepto artístico de los tres autores. En efecto, la voluntad artística de estos autores argentinos no se encierra en doctrinas o escuelas sino que es la expresión de una originalidad que en su proceso de búsqueda y creación produjo obras maestras de incalculable valor e influencia. Borges es acaso el más profundo e imponente de entre los 3. Cortázar es quizá el más ingenioso y audaz. Bioy tal vez ocupa el papel del más sobrio y conmovedor.

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