Mil novecientos ochenta y dos: Blade Runner

brunner

Por Cristián Londoño Proaño

(Publicado por el autor en su website Cristián Londoño Proaño escritor el 4 de octubre de 2014)

El 25 de junio de 1982 se estrenó en 1290 salas de cine de Estados Unidos una película que sus productores anticiparon que sería una película taquillera. Su título era «Blade Runner».  Era la apuesta de la Warner Bros. Al frente, estaba la apuesta de la Universal Pictures: «E.T» de Steven Spielberg.  El resultado fue que la apuesta de la Universal «noqueó» a su rival de la Warner Bros.

«Blade Runner» fue producida por «Blade Runner Partnership» con un presupuesto de 28.000.000 millones de dólares. Fue dirigida por Ridley Scott y escrita por tres guionistas: Hampton Fancher, David Peoples y Roland Kibbee. Y fue distribuida por la Warner Bros.

En la primera semana de estreno, considerado por los productores ejecutivos de Hollywood como un tiempo fundamental para medir el impacto de una película, no recaudó lo que se esperaba, apenas 6.15 millones de dólares. Los productores ejecutivos de la Warner vislumbraron un enorme fracaso. Muchos críticos norteamericanos señalaron que la película tenía demasiados efectos especiales y que había «ciertas fallas dramáticas».

«Blade Runner» fue una adaptación libre de una novela del escritor de ciencia ficción Philip K. Dick. En la década de los 80, Dick era un escritor que había tenido un éxito parcial con sus obras. Era reconocido como un genio en los círculos especializados de la ciencia ficción, pero no por el gran público. En 1963 había ganado el reputado Premio Hugo con su novela «El hombre en el Castillo», que narraba la historia de la segunda guerra mundial en un mundo alternativo donde los ejes de las potencias cambiaban. En 1968, publicó una novela llamada: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, que no fue un bestseller, pero tuvo una  buena acogida en los fanáticos de la ciencia ficción. Precisamente, el guionista Hampton Fancher escribió una adaptación cinematográfica de la novela, que enseñó al productor Michael Deeley y este convenció a Ridley Scott para que dirigiera esta película, que fue su primera película en los Estados Unidos.

En Blade Runner se narra la persecución del policía Deckard a unos replicantes. Esos replicantes huyen de las autoridades, buscando su propia sobrevivencia.  Al final, la humanidad de Deckard queda cuestionada.

En primer lugar, en «Blade Runner» aparecen preocupaciones de la época del 80´s en los Estados Unidos. Las nacientes inversiones japoneses hacen correr el temor de que el país va a ser «invadido» por las empresas niponas. Por esta razón, en la ambientación de la película, Los Ángeles en el 2019, tienen un fuerte componente japonés.

En «Blade Runner» se aprecian innumerables símbolos y cuestionamientos. Uno de ellos, el tema de la humanidad. ¿Los replicantes son una copia y pueden considerarse humanos?  El tema del alma. ¿Los replicantes tienen alma?  Es decir, este film  cuestiona el sentido de humanidad de los propios hombres y mujeres.

Por otro lado, consideremos que hubo tres versiones del guión, además de los innumerables borradores. Cada uno de los guionistas tomaron distancia de la obra de Dick. A esto hay que sumar, que, en una entrevista, Ridley Scott confesó que no conocía mucho de la obra de Dick.  Las sucesivas versiones y el desconocimiento de la obra de Dick hicieron que la película y la novela tomaran distancia. Cada guionista puso su aporte creativo y fue enriqueciendo al producto, pero al mismo tiempo alejándolo de su origen. Desde mi punto de vista, son  «casi» productos narrativos independientes. Narrativamente, ambas obras tienen su propia estética y plantean historias desarrolladas en un universo común. En este punto, el término «adaptación» puede quedar cuestionado, quizás se salva porque aborda las temáticas de la novela de Dick:  la humanidad, la realidad, la postmodernidad.

«Blade Runner» es la «patada inicial» del cyberpunk como subgénero literario  y cinematográfico. Algunos elucubraron que William Gibson pudo haberse inspirado en esta película para escribir su novela emblemática «Neuromante». En una entrevista, el propio autor lo descartó.

Cabe mencionar dos datos anecdóticos: Philip K. Dick jamás vio la película, porque murió dos meses antes del estreno; y  el nombre de la película fue tomado de un tratado de cine de William S. Burroughs, que el propio Ridley Scott compró los derechos  sólo del nombre.

Por suerte para la historia cinematográfica, la película tuvo una buena acogida en el exterior. Tuvo un enorme impacto. Esto influyó en las ventas locales. La película terminó recaudando aproximadamente 33.771.000 millones de dólares.  Los mismos críticos  que le atacaron, terminaron diciendo que se habían equivocado en su percepción. «Blade Runner»  ganó algunos premios cinematográficos.  Año atrás año se consolidó como una película de culto de la ciencia ficción.

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