200 años de correísmo producen un esperpento

Cyborg

Por Roberto Aguilar

(Publicado en diario Hoy, Quito, el 10 de noviembre de 2013 / ver también edición impresa)

La etnografía  inventada  es un género con grandes posibilidades para la imaginación. La descripción de sistemas culturales, religiosos o políticos de países o planetas imaginarios ha sido la idea básica del utopismo renacentista y de numerosas obras maestras de la literatura fantástica. Ecuatox ®, el último libro de Santiago Páez (Quito, 1958) comparte ese punto de partida pero con propósitos muy diferentes. Su objetivo es hacer una crítica política del presente. Su método, el humor socarrón y el esperpento (de hecho el libro se abre con un epígrafe de Valle Inclán en el que se establece la diferencia entra tragedia trágica y la tragedia esperpéntica). El resultado es una caricatura delirante. Y, también, un panfleto, dicho esto sin la menor sombra de intención peyorativa.

El país imaginario que interesa a Páez es el Ecuador del futuro. Corre el año 2227 y Rafael Correa se ha inmortalizado en el poder con los títulos de “amadísimo primer mandatario, líder esplendoroso, guía sapientísimo y ejemplar, brazo rabioso exterminador de todos los caretucos”. Por supuesto no es un humano corriente: es un engendro biotecnológico, un cyborg de apariencia repulsiva, protoplasma lleno de secreciones conectado a mil máquinas cuya aparición en escena se reserva para las últimas páginas y que solo conserva, del original, dos características preciosas: su voluntad de poder y sus ojos verdes.

¿En qué se ha convertido el Ecuador tras 200 años de correísmo? La descripción que Páez pone en boca de Segon González Lobo, diácono de la Iglesia Universal Chavista Absoluta (IUCA), es despiadada. Lo suyo es una descarga de indignación política que encuentra la mejor manera de salir a flote: el humor. Sin embargo, esa característica, que es la fortaleza principal del libro, es también el origen de sus debilidades. La proliferación de detalles escabrosos produce un efecto de acumulación que puede resultar cansino: cada descripción, cada escena, cada personaje, no hacen sino confirmar lo que ya se espera desde la primera página, de manera que (y esto es una paradoja, pues la imaginación del autor es desbordante), no hay mayor sorpresa hasta el final. Ecuatox ®, sin embargo, tiene una valor testimonial innegable: es el documento de un hartazgo político.

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