Sueño y pesadilla de Quito

Quito 2030, ilustración para revista Quito; Kiko Rodríguez (http://www.kikoplastic.com/home.html=

Quito 2030, ilustración para revista Quito; Kiko Rodríguez (http://www.kikoplastic.com/home.html)

Por Alfonso Espinosa Andrade

Ilustraciones: Kiko Rodríguez (kiko@kikoplastic.com) y Patinho (fspatinho@yahoo.com)

(Publicado originalmente en Revista Quito, Municipio de Quito, 28 de julio de 2012. Págs. 54-56)

Aniversarios 50 y 500

En el año 2022 al celebrarse 100 años de la Batalla de Pichincha, Quito lanzó su siguiente gran proyecto al mundo: entre el año 2028 y el 2034, la ciudad será una capital mundial de arte, cultura, patrimonio y vida social. Como lo inmediato está bien planificado, el aparato público y los gestores privados de la ciudad pueden proyectarse hacia una perspectiva de varios años.

En 2028 se cumplen 50 años de la declaratoria de la ciudad como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Contar con un Centro Histórico perfectamente conservado, habilitado para el turismo y activo como espacio de comercio y zona residencial, es sola una de las cartas en este aniversario. También hay investigación, hay talleres actuales que mantienen vivas las técnicas tradicionales que se desarrollaron en Quito.

La ciudad admira, conoce y valora su patrimonio. Los museos y centros culturales no son cementerios de obras de arte insertadas en sarcófagos museográficos, como a fines del siglo XX: son lugares activos, donde los visitantes son quienes construyen y proponen el sentido. La ciudad cuenta con un sistema de centros culturales, bibliotecas y espacios para la memoria y la identidad repartidos en todo su territorio.

En 2034 Quito celebrará los 500 años de su fundación española. El suceso marca el final de 7 años de celebraciones, marcadas por una agenda cultural nacional e internacional de primer orden desarrollada en la ciudad. Los festivales de danza, teatro, música sacra, rock, orquesta sinfónicas y poesía son encuentros referenciales a nivel sudamericano y de importancia mundial.

La ciudad, esta ciudad que llegó al 2025 con la menor huella ecológica entre las capitales americanas, es una ciudad verde. Además de parques, bosques y zonas protegidas, tiene una cultura de terrazas y cubiertas de edificios verdes, que vistas desde el avión crean el efecto de una verdadera ciudad jardín de 50 kilómetros de largo.

Quito cierra su festejos, en el 2034, como un territorio de derechos. Migrantes de todo el país y de América completa escogen Quito por su bonanza económica y sus oportunidades, pero también se instalan acá por la tolerancia y respeto a los modos de vida diferentes Conviven religiones, idiomas y gastronomías, credos e ideologías, en el marco de una filosofía que suma lo mejor de lo humano en beneficio de todos y todas.

Ilustración: Fabián Patinho

Ilustración: Fabián Patinho

Una pesadilla futurista

La ciudad apostó por los autos. La ciudad apostó por ser un territorio de competencia salvaje, donde el más fuerte sobrevivirá en detrimento de los débiles. La fuerza no es natural o bruta: tiene que ver con una riqueza que se mezquina a las mayorías, una riqueza hecha de dinero, tecnología y conocimiento.

El sistema educativo público de la ciudad colapsó, ante campañas sostenidas de desprestigio y el crecimiento de una conciencia que priorizaba y prefería la educación privada para las elites de la ciudad. En realidad, hace años que los hijos e hijas de una burguesía inconsciente se educan fuera del país. Cuando vuelven, todo les huele mal. todo les sabe mal.

Esta ciudad injusta genera violentos mecanismos de compensación. El robo y los secuestros están a la orden del día, y los niños de las mejores familias tienen chips subcutáneos para ubicarlos, los mismos que en 2012 se instalaban en los autos. Está de moda el secuestro para sedar a la víctima y robarle órganos: amanecen de pronto sin un riñón, sin córneas.

La iglesia de San Francisco ha sido vendida y ahora allí funciona un inmenso centro comercial: la sección de carnes está en la antigua capilla de Cantuña y en los campanarios, con gran vista, se venden parrilladas y papas fritas.

La ciudad, por cierto, es chatarrera, y el hotdog y el shawarma se reivindican como la “nueva cocina urbana quiteña”. Las clases pudientes oscilan entre la obesidad y la anorexia, las más desposeídas heredan la desnutrición crónica de generación en generación.

Este Quito horrible, sucio y con el caos desatado tiene pocos árboles, los edificios en la ladera de Cruz Loma llegan ya hasta donde hace años estuvieron las antenas, y las nieves del IIliniza y del Antisana se han derretido en solo diez años del todo, fruto de un recalentamiento regional. Pese a ello, la venta de autos no ha dejado de aumentar un millón y medio de vehículos tienen colapsada a la ciudad y casi no dejan aire limpio para respirar.

Las mujeres deben andar acompañadas, mejor por hombres, mejor malencarados. Si no, corren el riesgo casi seguro de ser vejadas verbalmente, y apenas con un poco de mala suerte serán agredidas físicamente y hasta violadas. La violencia contra las mujeres se mira con una crítica aburrida, pero se considera que es parte “normal” de la vida social.

Las tasas de escolaridad de la ciudad son lamentables, y la economía no depende del conocimiento, sino de la prestación de servicios primarias. Los visitantes más comunes de la ciudad no son turistas sino personajes oscuros, que vienen a hacer negocios turbios aprovechando el nulo control y la fácil corrupción de las autoridades. Quito es famosa en los mapas del turismo negativo como puerto sexual y zona libre para el consumo y tráfico de sustancias tóxicas

Escoja usted su futuro

Son dos miradas sobre la ciudad, dos futuros imaginados desde un sendero que se bifurca, como en el cuento de Borges. No es el Municipio ni el Gobierno quienes hacen una ciudad: es un tejido de personas, que debe vincularse íntimamente y decidir su futuro. Son las decisiones de ciudadanos y ciudadanas las que cambian las ciudades.

  • Usted decide si hoy también saca el carro, o si mejor lo guarda.
  • Usted decide respetar a su vecino homosexual sin juzgarlo por sus opciones.
  • Usted decide como mujer poner en evidencia al agresor y encararlo.
  • Usted decide como graffitero usar una pared abandonada y gris (y alegrar la vida de una calle) o hacerlo en un monumento público, interfiriendo con su disfrute.
  • Usted escoge apoyar la vida cultural de la ciudad o ser un autómata que se nutre de lo que la televisión por cable decida enviarle directo a la vena.
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