Eco sobre literatura

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Por Hernán Pérez Loose

hernanperezloose@gmail.com

(Publicado originalmente en revista Semana, diario El Universo, Guayaquil, el 22 de Enero de 2012)

En su obra La estructura de las revoluciones científicas, Thomas S. Kuhn presenta uno de los enfoques más innovadores sobre las condiciones que preceden, rodean y suceden a los cambios en la ciencia y su impacto en nuestra visión del mundo. Son procesos lentos que parten de una ciencia “normal” que abraza un  paradigma determinado, el mismo que comienza a tener dificultades para explicar ciertas anomalías para luego entrar en contradicciones y caer en crisis.

¿Pueden las leyes de la física cambiar en algún momento? Nada parece impedirlo. La historia demuestra cómo las explicaciones científicas del universo han evolucionado y a ese proceso de cambio es donde apuntan las reflexiones de Kuhn. Por ello es que no obstante lo convincentes que pueden parecernos ciertos teoremas nos mantenemos abiertos a cualquier cambio que pueda ocurrir en nuestras convicciones. Igual cosa con la historia. No es improbable que por allí un día aparezca un documento que nos lleve a dudar sobre la identidad de los asesinos de César o el lugar donde falleció Napoleón.

Lo mismo no sucede en la literatura. En el mundo de la literatura el que Sherlock Holmes era soltero; que Caperucita Roja es devorada por el lobo, pero luego liberada por el cazador; que Ana Karenina se suicida; que Nora abandona su marido o que el compañero de Don Quijote se llamaba Sancho son proposiciones que “seguirán siendo verdaderas toda la eternidad y jamás podrán ser refutadas por nadie”. Pueden discutirse muchas cosas sobre Bonaparte y Kennedy, pero nadie tomará en serio quien diga que Hamlet se casó con Ofelia o que Superman no es Clark Kent.

La literatura se nos presenta así como un mundo más confiable que el de la ciencia y el de la historia. Los personajes y sus actos están allí, en alguna parte, casi inmutables; inmunes al tiempo y más allá de nuestras preferencias o antojadizas interpretaciones.

Esta y otras reflexiones similares aparecen en un interesante libro escrito por Umberto Eco, bajo el título Sobre la Literatura (editorial Océano, Barcelona. 346 páginas). El libro consiste en una colección de ensayos que abordan la literatura desde diversos ángulos. Por sus páginas Eco aborda a Joyce, Superman, Borges, Dante, Caperucita Roja, Flaubert, Shakespeare y otras figuras, incluyendo sus obsesiones y pasiones. Dedica un capítulo a analizar el Manifiesto comunista como obra literaria y de marketing; y otro a diferenciar la narrativa de la poesía,  así como una mirada introspectiva a su forma de escribir.

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