Llegaron los marcianos

088 Radio Quito

Por José Laso

(Publicado originalmente en diario Hoy, el 09/Abril/2006; recuperado de Explored)

Coincidí con un grupo de niños que visitaba la bella exposición “Centuria”, que conmemora los 100 años de El Comercio. Igual que esos niños que quieren tocar todo, me encontré que la ventana de la inmensa maqueta, que reproduce lo que fue el edificio del diario en la calle Chile, que se quemó esa noche de l949 cuando llegaron los marcianos a Quito, era solo una simulación. En fragmentos de segundo, quise repetir el mismo gesto que hice hace tantos años, cuando mi madre me llevó a ver lo que había quedado de El Comercio. Y de igual manera que hasta hoy tengo grabado en algún sitio de dentro, no los rostros de los marcianos que nunca llegaron sino el miedo que sentí esa noche de terror, cierro los ojos y, a través de la ventana, veo una máquina de escribir retorcida y en el piso algo como un espejo. Mientras me invadía un olor a quemado, mi madre me explicó que eso que brillaba era el plomo derretido de los tipos, las letras, con las que, una a una, se hacía el periódico.

Hoy me pregunto cómo fue posible que unos seres, que solo existieron en las páginas de un libro de Wells, La guerra de los mundos, y en un guión escrito por Leonardo Páez y trasmitido por Radio Quito, hayan acelerado tanto los miedos de las gentes de esta ciudad llena de campanas, que nunca sonaron pero que yo oigo todavía sonar en el viejo radio RCA, de tubos, que ese mismo miedo arrinconó en algún desván de mi memoria. Me pregunté también si acaso hoy los medios de comunicación son capaces de construir, dentro de nosotros, estos “otros”, estas especies de marcianos, que llegan de algún lugar, vienen a perturbarnos y a acelerar nuestros miedos y que poco a poco dejan de ser nuestros semejantes, en ese viaje que en la historia ha terminado y recomienza en todas las formas de masacres.

No son, sin duda, los marcianos de Wells los que asustan a los niños de hoy, acostumbrados a convivir con millones de seres fantasmales en sus juguetes, en sus videojuegos, en sus pantallas, y que los saben de ficción; son estos otros, construidos por ciertos medios y a los que los niños encuentran en las calles todos los días.

Desde abril del año pasado al abril del presente es común escuchar en ciertos medios… “ya llegan, nos invaden, vienen a destruir y a ensuciar la ciudad”, como si no hubieran visto cómo quedan las calles después de los conciertos que ellos mismos promueven a través de sus micrófonos, y cuando estos se abren es fácil detectar, en algunos discursos, los mismos miedos por lo que nunca sucedió.

Estas construcciones que más allá de cualquier análisis, y de las razones de protestas eminentemente políticas, y que nada tienen de extraterrestres, por el uso a veces ligero de las palabras, van creando los miedos que abren brechas y que llevan a la construcción de murallas reales o simbólicas y a los incendios.

Estos imaginarios mediáticos que construyen al “otro”, como invasor o como bárbaro, a través de múltiples formas de estigmatizacion, producen lo que otros medios señalaban “Cacería de brujas” en las vías ecuatorianas, cuando la fuerza pública hacía bajar a los indígenas de los buses… y tuvieron que cambiarse de ropa para que los dejaran viajar. Han dejado de ser ciudadanos porque ciertos medios los han convertido en invasores.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s