“Después de la nieve”: el aprendizaje de la esperanza

Despuesdelanieve

Por Iván Rodrigo Mendizábal

(Texto elaborado para la presentación del libro Después de la nieve –Sophie Crokett, 2012– en MrBooks el 18 de junio de 2012, posteriormente publicado por el suplemento Cartón Piedra, del diario El Telégrafo, el 21 de octubre de 2012)

La ciencia ficción pervive y con más bríos. Cultivado siempre por escritores atrevidos a imaginar mundos futuros, la ciencia ficción sigue dando sus frutos. Uno de ellos es Después de la nieve de la escritora inglesa Sophie Crockett, libro del que me ocuparé en esta ocasión.

Después de la nieve es un ejercicio literario primerizo de Crockett, pero no por ello desdeñable. Al contrario es un libro que desde sus primeras páginas atrapa alrededor de un argumento sencillo: la desaparición de los padres de un niño quien en el momento de lo ocurrido estaba cazando en alguna parte del inhóspito paisaje nevado, probablemente el norte de algún continente. Al principio tal desaparición parece ser obra de algún secuestro dado que uno de los que están ligados a la familia aparece luego esculcando la casa del niño, de nombre Willo, quien ha pasado la noche esperando a sus padres. Nos damos cuenta luego que él está solo. Armado de valor y oyendo la voz interior de un perro, a quien precisamente llama Perro, el se interna en el bosque helado que él conoce. La idea es seguir los pasos del traicionero violador de su casa, pero en el camino encuentra otra casa semiabandonada con dos niños en el interior, medio moribundos por el hambre y la desesperación. Aunque no logra salvar al menor de los niños, se encarga de la niña mayor a quien la obliga a seguirle a riesgo de ser comidos por perros hambrientos y, más tarde, en el camino, por seres humanos que se han tornado caníbales.

En este punto es evidente que la historia cambia. Hasta allá el lector piensa que el escenario es algún punto de las tierras heladas del norte y que los padres han sido secuestrados. El giro está en el hecho de que de pronto la situación se transforma: la escabrosidad y heladez del paisaje adquieren un rumbo con la aparición de estos seres antropófagos. Una historia de aprendizaje, en el modo clásico, de un niño quien debe adquirir inmediatamente la madurez necesaria para enfrentar ese mundo es la estrategia de la autora para atrapar al lector. Pensamos repentinamente que estamos ante la novela juvenil que persigue en el fondo una moraleja. La ruptura está, sin embargo, en ese cambio brusco del paisaje hacia uno canibalesco del cual, en pocas páginas, los niños Willo y Mary, tienen que escapar. Cuando son rescatados en la carretera por un par de anónimos defensores de seres humanos, sentimos de pronto que se ha acumulado la violencia terminando esta con la ráfaga de algún arma que siega la vida de uno de los caníbales.

Si hasta acá la historia no ha convencido, pues la parte de la ida la ciudad es por cierto la que nos abre la página de la ciencia ficción. En la ciudad, está claro, que Willo, habiendo dejado a Mary, aprenderá a controlar sus instintos, a crecer con la inmediatez del rayo, a comprender el mundo en el que está y a sufrir el cambio de la situación.

He contado en parte la historia de Crockett quien nos lo cuenta de modo sencillo, sin recurrir a artilugios de lenguaje complicados. Se nota una economía de la palabra y de la oración, hecho que nos apunta en un estilo de escritura más bien minimalista, escueto y directo. Tal estrategia en el campo del estilo es claramente un acierto porque la escritura, en efecto, nos hace imaginar lo que leemos. Pensamos que Crockett está influenciada por el cine, pues la lectura de la obra lleva a que nos elaboremos imágenes mentales y sigamos el decurso de Willo, al mismo tiempo que nos imaginemos el tiempo y el espacio donde se desarrolla la historia y lo que hace el héroe en dicho entorno para comprender lo que su padre le había estado enseñando por años, enseñanza que Willo no lo había concienciado del todo.

Pero fuera del estilo, lo que importa es justamente cómo se construye consecutivamente la obra de ciencia ficción.

Muchos pensarán que la ciencia ficción se refiere a marcianos, naves espaciales y posiblemente la destrucción de la tierra por fuerza de invasiones extraterrestres. Éstos son apenas los rasgos de un parte del género el cual, además, tiene otros, posiblemente muchos más de los que pensamos.

Raymond Williams, ese crítico y ensayista de los estudios culturales nos dice que es posible decir que hay por lo menos tres tipos de ciencia ficción. Empero, digamos con él, en principio, que la sustancia de la ciencia ficción es lo imaginario, lo fantástico y es acerca de algo que algún autor ha pensado o imaginado (“Science fiction”, pág. 356). Esta idea nos sugiere que la ciencia ficción va más allá del realismo, pero también nos indica que están en juego otros mundos donde todo puede pasar incluso sobrepasando a propia la realidad. Lo fantástico, por ejemplo, hace que existan obras donde aparecen monstruos o viajes interespaciales. Lo interesante, sin embargo, en el planteamiento de Williams, es que tales mundos imaginarios y fantasiosos conlleven alguna idea, algún conflicto, alguna cuestión a resolver.

Decimos que Después de la nieve es ciencia ficción porque estamos en un escenario donde la Tierra ha cambiado violentamente: todo, o al menos una buena porción del planeta se ha congelado; producto de ello las condiciones de vida se han deteriorado enormemente al punto del canibalismo que ni la policía ni el ejército pueden controlar, los cuales han cercado la propia ciudad, donde al mismo tiempo prevalece el caos. Nos damos cuenta que en dicho escenario todos tratan de gobernarse con lo poco de civilización que se ha mantenido. Empero la metáfora es que Willo, quien cazaba perros, producto de lo cual hereda la voz de un perro que le guía, le induce a crecer como el número uno de los perros en una ciudad donde la humanidad se ha vuelto como los perros hambrientos o salvajes al acecho de todo. La idea es la de dominar el instinto y lo animal que uno tiene en sí para luego conducir a la manada. Así Willo tendrá que comprender que tiene una misión salvífica, una misión de esperanza tratando de sacar de la oscuridad a ese mundo del futuro.

Robert A. Heinlein, un reconocido escritor de ciencia ficción norteamericana, nos dice que la ciencia ficción es un tipo de “especulación realista en torno a unos posibles acontecimientos futuros, basada en un adecuado conocimiento del mundo real, pasado y presente, y en un concienzudo conocimiento del método científico” (“Science Fiction: Its Nature, Faults and Virtues”, pág. 9). ¿Qué es lo que tenemos entonces en Después de la nieve? La autora de esta novela, Sophie Crockett especula sobre un mundo futuro de la Tierra y la humanidad. Consideremos la palabra especulación en su sentido etimológico, es decir, como un modo de mirar o de observar la realidad. Especulación es relativo al espejo, pero en sí mismo nos quiere decir, mirarnos nosotros al espejo y cuando lo hacemos nos damos cuenta de aspectos de los que no somos conscientes del todo. En síntesis, una ficción especulativa como lo es la ciencia ficción, en el caso de Crockett, nos está obligando a nosotros como lectores a mirarnos en ese mundo futuro (o próximo) donde la tierra se ha congelado, donde el calentamiento global ha derivado no sólo en un cambio climático total sino también en nuevas relaciones sociales traspasadas por la violencia. Dicho de otro modo, Crockett proyecta las inquietudes actuales al mundo próximo e incluye a un niño como ejemplo para que conciencie de este hecho. Pasemos por alto la idea de Heinlein de conocer el método científico que implica, por ejemplo, que en una novela el acto de pasar de una dimensión a otra esté explicada mínimamente y con conocimiento de causa a fin de que dicho paso no resulte algo absurdo. La novela de Crockett no tiene nada de datos científicos pero si tiene descripciones de lo que implica la vida en la realidad de una familia que vive en la nieves y que debe cocer su ropa. Willo, en este sentido es un artista de la costura y cose ropa. Este recurso narrativo es inteligente en Crockett, pues con ello sabemos que, a nivel metafórico, ese niño debe aprender a hilar, a tejer, a coser su destino.

Y nos preguntamos sencillamente cuál es ese destino. Está alrededor de un libro que Willo conoce, “En busca de un arca” escrito por un tal John Blovyn. Ahí está la ansiada promesa de salir de ese mundo opresivo y oscuro. Ese libro es el que le leía el padre de Willo, pero ahora se da cuenta que medio mundo sabe de él y que la policía está detrás del heredero de quien tiene la memoria de dicho libro, es decir, Willo. Pues resulta que su padre es el verdadero autor de dicho libro. Willo, sin embargo, sabe que la esencia del libro no es escapar sino fundar una sociedad nueva. El destino está inscrito en la frase que siempre resuena en sus recuerdos: “Ser faros de esperanza”. Crockett sugiere que eso se logra con la fundación de una familia humana nueva… en definitiva preservar la idea de la familia como semilla de una sociedad segura.

Volvamos a Raymond Williams. Decíamos que él plantea que hay tres tipos de ciencia ficción. En inglés les nombra como Putropia, Doomsday y Space Anthropology.

La Putropia para Williams es la corrupción de la utopía. Un ejemplo es 1984 de George Orwell. Nótese que no habla de distopía, sino de corrupción de la utopía en el sentido de cómo un sistema político puede traicionar sus propios ideales y doblegar a la población llevándola a su propio encarcelamiento.

El Doomsday o novelas del día del juicio final es un tipo de ciencia ficción más popular donde la ingenuidad se mezcla con la variedad: su signo es la catástrofe, es decir, el derrumbamiento de la sociedad. Un ejemplo es El día de los trífidos de John Wyndham donde las plantas se han tomado la tierra.

La Antropología Espacial más bien tiene que ver con viajes y con el enfrentamiento de la humanidad con su propio proyecto. Por ejemplo Crónicas marcianas del recientemente fallecido Ray Bradbury es un caso interesante: el ser humano ha destruido su propio proyecto de colonización de Marte porque dicho proyecto le sobrepasa y le hace ver que su trabajo creador no puede equiparse con lo más grande.

Digamos que Después de la nieve de Sophie Crockett se enmarca en las novelas de ciencia ficción del día del juicio final (Doomsday): es una novela que, como hemos dicho, nos pone en un escenario en el que el ser humano ha sido doblegado por la naturaleza y producto de ello su sociedad se ha ido al tacho derivando en otra caótica y posiblemente represiva. Puede ser que la novela sea común a otras, pero lo que se debe rescatar de ella es su dimensión humanística. En ese sentido, Después de la nieve tiene mucho de la obra de Charles Dickens: pretende ser crítica del comportamiento humano, poner de relieve que no se debe renunciar a los valores humanos, que luego de la oscuridad y la maldad siempre hay bondad y que no todos los seres humanos han sido corrompidos… en definitiva, pasar de niño a adolescente o a adulto implica adquirir la conciencia que uno vive para el bien común, a mejorar la vida de uno y también de los demás, en libertad y en igualdad, algo así como lo esbozaba el filósofo Jacques Maritain.

Referencias

Bradbury, R. (1986). Crónicas marcianas. Buenos Aires: Minotauro.

Crockett, S. (2012). Después de la nieve. San Isidro: Cántaro.

De Torre, J. (2001). “Maritain’s ‘Integral Humanism’ and Catholic Social Teaching”. En Reassessing the Liberal State: Reading Maritain’s Man and the State. Timothy Fuller y John Hittinger (eds.). Nueva York: Catholic University of America Press.

Heinlein, R. (1977). “Science Fiction: Its Nature, Faults and Virtues”. En The Science Fiction Novel: Imagination and Social Criticism. Basil Davenport (ed.). Nueva York: Advent.

Orwell, G. (2003). 1984. Madrid: Mestas.

Williams, R. (Noviembre, 1988). “Science fiction”. En Science Fiction Studies, Vol. 15, No. 3. Págs. 356-360.

Wyndham, J. (1991). El día de los trífidos. Barcelona: Minotauro.

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Un pensamiento en ““Después de la nieve”: el aprendizaje de la esperanza

  1. Un libro con una historia fría y brutal… Te deja con un vacío de reflexión sobre qué estamos haciendo como seres humanos y en qué momento dejamos de serlo…

    Excelente libro y excelente reseña.

    Saludos.

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