Alicia Yánez Cossío, un ejemplo vivo en la literatura

AliciaYanezhomenaje

Por Édison Tipán

(Publicado en suplemento Expresiones, diario El Expreso, Guayaquil, el 24 de Noviembre de 2010)

“El libro es un amigo que siempre está ahí. Que habla cuando se le pide que hable y calla cuando es necesario” (Alicia Yánez Cossío)

Los 81 años de Alicia Yánez Cossío no han vencido su talento por las letras y la lucidez de sus palabras. La más destacada novelista ecuatoriana de todos los tiempos recibió en Quito un homenaje por su invalorable trayectoria literaria.

A ella no le hacen falta homenajes, considera el escritor Édgar Allan García, quien acudió la tarde del martes al Parque Itchimbía en representación de la Asociación Ecuatoriana del Libro Infantil y Juvenil Girándula, pero reconoce que Alicia es un ejemplo vivo por su distinción literaria y humana.

“Es a nosotros a quienes nos hace falta rendirle este tributo para no olvidar su legado, para recordarnos a nosotros mismos que antes de que naciéramos ya había alguien luchando por los derechos de las mujeres a expresarse con amplitud, con coraje, con amor propio”.

Con una sala llena de espectadores, entre escritores, amigos y familiares, Alicia Yánez Cossío recibió una placa de cristal de manos de la presidenta del Patronato del Consejo Provincial, Margarita Rojas, “por su destacada trayectoria literaria e invalorable aporte a la identidad cultural del país”.

La autora de una decena de novelas galardonadas como Bruma, soroche y los tíos, (1971), Yo vendo unos ojos negros (1979) y Sé que vienen a matarme (2001), que han sido trasladadas a la pantalla, recibió el homenaje en la Feria Internacional del Libro 2010, que se realiza en Parque Itchimbía, en Quito, de parte del Ministerio de Cultura, el Consejo Provincial de Pichincha y la Asociación Ecuatoriana del libro infantil y juvenil Girándula.

A pesar de estar un poco afectada en su salud, la escritora decidió acudir al evento por el amor a las letras y sus seguidores. Con voz serena, firme y segura leyó un pedazo de servilleta en el que había escrito minutos antes: “El libro es un amigo que siempre está ahí. Que habla cuando se le pide que hable y calla cuando es necesario”.

Yánez Cossío es admirada por el aporte a la visualización de la mujer en la historia ecuatoriana, que se refleja en sus obras en las que sus protagonistas enfrentan las convenciones sociales, religiosas y morales de la sociedad, coinciden algunos asistentes a la sala Manuela Espejo.

La escritora, quien el próximo 10 de diciembre cumplirá 82 años, también disfrutó del coro musical del Gobierno de la Provincia de Pichincha, que entonó variados temas nacionales del agrado de la homenajeada. Sus seguidores aprovecharon la cita para solicitar autógrafos en la tapa de los libros adquiridos en el evento cultural.

Ella también se ha destacado con El beso y otras fricciones (1975), Luciolas (1949), De la sangre y el tiempo (1964). En el teatro es autora de varias obras, entre ellas Hacia el Quito de ayer (1951). Pero también es reconocida por su literatura infantil y antologías sobre las narradoras ecuatorianas.

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