La ciencia ficción según Philip K. Dick

Por Iván Rodrigo Mendizábal

En The Shifting Realities of Philip K. Dick, Selected Literary and Philosophical Writings (Vintage, 1995), editado por Lawrence Sutin, una colección de textos del desaparecido P.K. Dick, hay un artículo titulado “My definition of science fiction” publicado en 1981. En este, Dick esboza su perspectiva de lo que es la ciencia ficción, su propia definición.

Para plantearlo inicialmente hace una caracterización de lo que NO es ciencia ficción. Así, señala que una historia cuyo escenario sea el futuro o el presente y aunque tenga tecnologías actuales o futuras, naves espaciales o aventuras en el espacio, no puede considerarse necesariamente como algo de ciencia ficción. En su opinión, pasando por alto el hecho de que tenga aventuras, de que haya una amenaza usando tecnologías, lo que les podría faltar es una idea nueva o distinta. Es posible emparentar tal idea nueva con el novum señalado por Darko Suvin en su Metamorphoses of Science fiction (Yale University Press, 1979), es decir, un factor que lleve a pensar que lo que se lee –o ve en el cine– no siempre sea un remedo de la realidad, una especie solo de traslación de lo que se vive, lo que de alguna manera nos pone en la situación de volver a percibir lo que ya se vive.

Es evidente, como dice Dick, que articular un mundo desconocido –también paralelo–, un mundo otro ficticio, es ya una tarea del escritor. De hecho, para ser ciencia ficción debe ser un tipo de sociedad que no existe, con su propio amoblado y esquema organizativo, mundo que probablemente partirá del modelo mental y experiencia de la realidad de quien lo escribe. Para Dick, sin embargo, se trataría de un mundo ficcional que se presenta de forma ortogonal, al sesgo, en relación a la realidad actual, lo que implica que lo que se estaría representando es estrictamente ya un “mundo dislocado”, un mundo transformado, donde aparecería, para él. algo que no ha sucedido o está aún por sucederse. La palabra dislocación en su planteamiento es clave, porque supone una idea, un concepto coherente que permite no reconocer a la realidad mental que posiblemente el escritor quiera reflejar, sino otro, producto de su inquietud. Suvin ya había discutido este aspecto, cuando señalaba que la ciencia ficción se define como un distanciamiento cognitivo, donde lo cognitivo abre la posibilidad de lo nuevo, de ese novum donde reconocemos un tema no tratado aún relativo a algo de la ciencia ficción. En Dick es una “dislocación conceptual”, un desplazamiento, que se da dentro de la sociedad modelada y que debe producir una especie de “shock” en la mente del lector; el novum para Dick, entonces, es el resultado del shock o es el efecto del desconocimiento de la realidad, una desidentificación que se tiene que lograr mediante artilugios poéticos y retóricos en la obra de ciencia ficción.

El otro factor que determina y define a la ciencia ficción es la separación entre su naturaleza y la fantasía. Preexiste un debate acerca de la finura del límite que muchas veces algún escritor sobrepasa o tiene en cuenta, es decir, que hay quienes señalan que dentro de la ciencia ficción hay algo de fantasía, o dentro del género fantástico de pronto aparece la ciencia ficción. Una discusión tal lo sistematizó antes Tzvetan Todorov en su Introduction à la littérature fantastique (Le Seuil, 1970). Dick lo diferencia del siguiente modo: por ejemplo, si se tienen mutantes y el lector cree que estos pueden existir, entonces, estamos frente a una novela de ciencia ficción; pero si el lector cree que tales mutantes además se comportan como los dragones o los magos, entonces, constatamos que estamos ante una obra de fantasía; en otras palabras, para Dick, la fantasía se relaciona con lo imposible, en tanto la ciencia ficción con lo posible, siempre y cuando existan ciertas condiciones que lleven a su desarrollo.

Volviendo a la dislocación conceptual o el novum para Dick siempre tiene que ser “nueva” o “una variación de alguna ya dada” en el ámbito de la ciencia ficción. La validez de este hecho supone que debe provocar, si bien el shock, además “estimular la mente” o el intelecto del lector. Y he aquí un factor en el que Philip K. Dick enfatiza para diferenciar la “buena” de la “mala” ciencia ficción. La buena es aquella que “invade” la mente del lector y lo despierta, o lo pone en una situación de pensamiento diferente que le obliga incluso a replantearse sus propios esquemas mentales. Es indudable que una buena literatura, independientemente de que esta sea o no ciencia ficción, tendría que lograrlo, pero el hecho de que la ciencia ficción tenga este horizonte es fundamental porque además, por su intermedio introduce ideas de futuro, ideas creativas, ideas de trascendencia socio-tecnológica que hoy en día podrían ser sugerentes y, no por ello, imposibles. La diferencia, en mi opinión, radica en que la ciencia ficción, acá anticipa y siembra en la mente del lector la semilla de la anticipación que le puede poner en otro escenario distinto al que habitualmente se ubica. Por algo la ciencia ficción tiene una cierta relación con la ciencia y la tecnología, aunque estos no sean siempre sus requisitos pero si las bases de su explicación interna. La lectura de la ciencia ficción, en palabras de Dick, por lo tanto, es una experiencia que desencadena ideas, que produce una cadena de reacciones, donde lo nuevo produce júbilo: “El júbilo es el ingrediente esencial y definitivo de la ciencia ficción, es el júbilo del descubrimiento de lo nuevo”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s