Verne y los comienzos del cine | Iván Rodrigo Mendizábal

Por Iván Rodrigo Mendizábal

(Originalmente publicado en la revista internacional Amazing Stories Mag, el 24 de marzo de 2016)

El legado

JulesVerneAlgerieJulio Verne fue, sin duda, inspiración para otros, para emular sus obras. Una vez que sus libros se constituyeron en los más vendidos, gracias al interés que insuflaron en los lectores europeos y latinoamericanos, las nacientes industrias culturales veían en sus trabajos los modelos de los cuales se podían sacar partido. Es así que el naciente cine echó mano a los argumentos de las novelas e historias de Verne. En este artículo exploraré precisamente cómo el cine, sobre todo, el de los comienzos, se hizo de los argumentos de las novelas y cuentos de Verne, no siempre con la fidelidad del caso. El interés de muchos realizadores y guionistas, en el fondo, era beneficiarse más del marco de las invenciones o algunas tramas donde aparecían novedosas ideas que hasta entonces parecían ser fantásticas o irrealizables. ¡El cine se dio a la tarea de querer mostrar mucho más de lo que las palabras podrían expresar!

Y fue así. Por lo menos se cuentan, hasta el presente, 163 producciones entre películas, series de televisión, videojuegos, según Internet Movie Data Base. Verne en realidad escribió literatura y no cine ni cosa parecida. De hecho, se cuentan 54 novelas publicadas en vida, 12 novelas publicadas póstumamente, 10 novelas que su hijo Michel las reescribió toda vez que sus originales estaban guardados cuando Verne murió en 1905, 24 cuentos publicados, 8 cuentos también reescritos por Michel, 4 libros sobre geografía, 5 ensayos literarios y científicos, 37 obras de teatro y 124 poemas, todo ello de acuerdo al sitio web Viaje al centro del Verne desconocido; es decir, según esta fuente, 258 escritos distribuidos entre 83 volúmenes de novelas, 2 colecciones de cuentos, 8 volúmenes de libros geográficos, etc.

Verne sobre el cine

'The_Carpathian_Castle'_by_Léon_Benett_39Expresamente el cine y la fotografía ya estaban siendo desarrollados en el siglo XIX y ya habían demostraciones de los potenciales de estas tecnologías. La fotografía ya era conocida; los experimentos que llevarían al nacimiento del cine en 1895 también eran cosa pública; lo mismo que los avances en el registro y grabación de sonidos en cilindros. Verne, sin duda, supo de ellos ya que era un inquieto lector y curioso de las invenciones que se patentaban en Europa y Norteamérica. La era del progreso técnico estaba en su apogeo y como muestra de ello, las Exposiciones Mundiales eran el marco de exhibición de lo que la revolución industrial y científica estaba haciendo, para beneficio de las formaciones sociales burguesas, alimentadas por el capitalismo.

Prueba del conocimiento de Verne de los experimentos con el sonido y la imagen está descrito en un libro, El Castillo de los Cárpatos (RBA, 2002) publicada en 1892, cuya trama gira alrededor de la muerte de una cantante, cuya imagen y voz hechiza a un admirador suyo, causa de que este quiera tener lo perdido a toda costa. Le ayuda en su deseo un inventor quien construye una máquina-sistema que permite oír y ver a la desaparecida cantante. Leemos:

“En estas circunstancias, el barón de Gortz fue a encerrarse en el castillo de los Cárpatos, y allí, cada noche, podía oír los cantos recogidos por los aparatos fonográficos. Y no solamente oía a Stilla como si estuviera en su palco, sino, lo que parece más incomprensible aún, la veía como si estuviera viva ante sus ojos”.

En dicha novela gótica, Verne curiosamente se decanta para resolver el conflicto por un invento muy parecido al cine. ¿Cuál era el secreto de Gortz para oír y ver a Stilla? Dice Verne en su novela:

“Y esto mediante un sencillo artificio de óptica.

“Se recordará que el barón de Gortz había adquirido un magnífico retrato de la cantante. Este retrato la representaba en pie; con su vestido blanco de la Angélica del Orlando, su magnífica cabellera suelta y los brazos tendidos hacia el cielo. Pues bien; por medio de espejos inclinados, que seguían cierto ángulo calculado por Orfanik, y a los que un poderoso foco iluminaba, este retrato, colocado enfrente de un espejo, hacía aparecer a la Stilla por reflexión, y tan real como cuando gozaba, en plena vida, de todo el esplendor de su belleza. Gracias a este aparato, transportado durante la noche a la terraza del torreón, Rodolfo de Gortz había hecho aparecer a la Stilla, cuando quiso atraer a Franz al castillo; y gracias a este mismo aparato, el joven conde había vuelto a ver a la Stilla en la sala del torreón, mientras su fanático admirador se embriagaba con sus cantos, reproducidos por el fonógrafo”.

Hacer aparecer las imágenes en un lienzo luminoso es el principio del cine, más aún si estas son animadas, donde aparentemente se ve al muerto que ha resucitado. Lo que describe Verne es fantasmagórico, pero luego este, como era un positivista y racionalista, desestructura la lógica de la novela gótica. Para ello va a lo que caracterizó su obra, es decir, la puesta en escena de un artificio tecnológico, y lo explica al lector para que no le quepa duda de que incluso, donde este quiso pensar o presenciar fantasmas, en realidad lo que vio imágenes y sonidos producidos por el ser humano.

El cine y Verne

Esta primera muestra de un artilugio que provocaba una sensación extraña y fantástica, corresponde a la misma la ilusión que haría que algunos comensales salieran despavoridos ante La llegada del tren a la estación (1895) de los hermanos Lumière, cuando en un café parisino mostraron sus primeras imágenes de lo que luego se llamaría “cine” para el mundo moderno. Verne se había adelantado unos años, tomando en cuenta, claro está lo que estaba en boga entre las invenciones tecnológicas y las muestras de estas en las Exposiciones o los parques de entretenimiento.

Pero lejos de provocar comportamientos despavoridos el cine pronto se volvió familiar en lugares de distensión, paseo y entretenimiento. Georges Méliès fue el mago tecnológico y creativo que transformó el simple registro de imágenes en movimiento en historias cortas para deleite de las masas. Fue el primero en hacer que el aspecto ilusionístico de las ideas pase a las imágenes, añadiendo además, mucha magia técnica, es decir, montaje, color manual, vestuario circense, extravagancia imaginativa, etc. Ya me ocupé de dos filmes suyos en otra ocasión en Ciencia ficción en Ecuador: “Méliès en el siglo XXI” y “El viaje imposible”. Méliès fue quien adaptó algunas obras de Verne al cine, una de ellas precisamente en El viaje imposible (1904).

Sobre el mundo del cine y cómo este aprovechó la producción literaria de Verne hay una variedad de libros y estudios. Quizá, a modo de ubicar material para alguna futura discusión, vale la pena mencionar dos títulos: Jules Verne on Film: A Filmography of the Cinematic Adaptations of His Works, 1902 Through 1997 (McFarland, 2004) de Thomas C. Renzi; y, Hollywood Presents Jules Verne: The Father of Science Fiction on Screen (University Press of Kentucky, 2015) de Brian Taves. Por su parte, Enrique Martínez-Salanova Sánchez en su sitio web, Julio Verne en el cine, ha hecho una valiosa compilación de la filmografía hasta el presente producida alrededor de la obra de Verne.

Puesto que mi interés es el primer cine ligado a los textos de Verne, precisamente recojo parte de la lista de Martínez-Salanova Sánchez, con arreglo a ciertos títulos y otros datos:

Título original Año Director Notas
Les enfants du capitaine Grant 1901 Ferdinand Zecca Producido por Charles Pathé
A la conquête de l’air 1901 Ferdinand Zecca Producido por Charles Pathé
Le voyage dans la Lune 1902 George Mèlies Basado en las novelas De la Tierra a la Luna escrita por Verne y Los primeros hombres en la Luna escrita por Herbert George Wells.
Voyage of the arctic or How captain Kettle discovered the North Pole 1903 Walter R. Booth Basado en Aventuras del capitán Hatteras. Este filme fue conocido también bajo el nombre The trip on the Arctic
The Adventurous Voyage of ‘The Arctic 1903 Walter R. Booth Basado en Aventuras del capitán Hatteras
Un drame dans les airs 1904 Gaston Velle Producido por Ferdinand Zecca y Pathe-Films
Le voyage à travers l’impossible 1904 George Mèlies Basada en la obra teatral homónima de Julio Verne y Adolphe d’Ennery.
Twenty thousand leagues under the sea 1905 Wallace McCutcheon Basado en 20.000 leguas de viaje submarino
Le voyage dans la Lune 1906 Producido por Gaumont, con la supervisión de Alice Guy. Basado en De la Tierra a la Luna
Drame au fond de la mer 1907 Ferdinand Zecca Ferdinand Zecca y Pathe-Films
200.000 lieues sous les mers ou Le cauchemar d’un pecheur 1907 George Mèlies No tiene relación con la obra de Verne más que en el título.
Voyage au centre de la Terre 1907 Segundo de Chomón Pathé, Francia
Michael Strogoff 1908 Gilbert-Max Anderson Basado en la novela homónima
The airship o Hundred years hence 1908 Producido por Vita Co. Basado en la novela Robur el conquistador
Voyage au centre de la Terre 1909 Segundo de Chomon Producido por Charles Pathé
Excursion sur la Lune 1909 Segundo de Chomon Muda, coloreada a mano. Plagio de Voyage dans la Lune de Mèlies con algunas escenas más
Adventures du Capitaine Hatteras 1909 Louis Feuillade Basado en Aventuras del capitán Hatteras
Vers le pôle sud 1909 Louis Feuillade Basado en Aventuras del capitán Hatteras
The airship destroyer / Battle in the Clouds 1909 Walter R. Booth Basado en la novela Robur el conquistador
Aerial submarine – Piracy in sea and in air 1910 Basado en la novela Robur el conquistador
Michael Strogoff 1910 J. Searle Dawley Producido por Edison Mfg. Co..
The pirates of 1920 1911 David Ayllot & A.E. Coleby Basado en la novela Robur el conquistador
The aerial anarchists 1911 Producido por Robert W. Paul. Basado en la novela Robur el conquistador
La conquête du pôle 1912 George Mèlies Basado en Aventuras del capitán Hatteras
Die Reise um die Welt oder Die Jagd Nach der Hunert Pfundnote 1913 Willy Zeyn Con elementos del argumento de La vuelta al mundo en ochenta días y una alusión al capitán Nemo
Les enfants du capitaine Grant 1913 Henri Roussel Producido por Eclair-Films
Michael Strogoff 1914 Lloyd B. Carleton Producido por Arthur Lubin Co
Michael Strogoff 1914 Producido por L. Lawrence Weber y Popular Plays & Players Prod.
Le voyage dans la Lune 1914 George Mèlies & Vincent Whitman Versión más larga que la anterior. Copias coloreadas a mano, fotograma a fotograma
Les très extraordinaires aventures de Saturnin Farandoul 1914 Marcel Fabre & Luigi Maggi Basado en Viajes extraordinarios
Les enfants du capitaine Grant 1914 Victorin-Hippolyte Jasset, Henry Roussel & Joseph Favre Producido y guionizado por Michel-Jean Verne
20.000 leagues under the sea 1916 Stuart Patton Adaptación libre basada en 20.000 leguas de viaje submarino con elementos de La isla misteriosa
La destinée de Jean Morenas 1916 Michel-Jules Verne Basada en el cuento Pierre-Jean, que fue modificado por Michel Verne para dar lugar a La destinée de Jean Morénas
20.000 lieues sous les mers 1916 Michael Patton S.D.
20.000 feats under the sea 1916 Parodia producida por A. Kay Co.
20.000 laughs under the sea 1917 Parodia producida por por Universal Studios
20.000 legs under the sea 1917 Parodia producida por International Film Service. Corto de animación
Les indes noires 1917 Michel-Jules Verne Producido por Films Jules Verne, Paris-Toulons/Eclair (Michel Jules-Verne)
L’etoile du sud 1918 Michel-Jules Verne Producido por Films Jules Verne, Paris-Toulon/Eclair (Michel Jules-Verne)
Die Reise um die Eerde in 80 Tagen/Die Reise un die Welt 1918 Richard Oswald Producido por Richard Oswald y Film GmbH, Berlín
Les cinq cents million de la Begum 1919 Michel-Jules Verne Producido por Films Jules Verne, Paris-Toulon/Ecliar (Michel Jules-Verne)
Mathias Sandorf 1920 Henri Fescourt 9 episodios

 

De acuerdo al listado anterior, se produjo solo durante las dos primeras décadas del nacimiento del cine, alrededor de 40 películas.

Quien empezó trayendo a la pantalla de cine, una obra de Verne, Los hijos del capitán Grant (1868) fue el francés Ferdinand Zecca. Además este adaptó en A la conquista del aire la novela Robur el conquistador (1885) y Un drama en el fondo del mar la novela Los hijos del capitán Grant.

Pero se puede decir que la primera obra de ciencia ficción hecha en cine es El viaje a la Luna (1902) de Georges Méliès. Este una vez declaró, hacia 1933, que:

“La idea de El viaje a la Luna me vino de los libros de Julio Verne, De la Tierra a la Luna y Alrededor de la Luna, una obra en la que los humanos fracasan en su intento de aterrizar en la Luna. Utilizando el mismo procedimiento que el descrito por Julio Verne –cañón y cohete– imaginé la posibilidad de alcanzar la Luna y poder crear y mostrar muchas originales y divertidas imágenes fuera y dentro de la Luna, y enseñar sus monstruosos habitantes y añadir también uno o dos efectos artísticos –mujeres representando a las estrellas, cometas, efectos de nieve, fondo del mar, etc.–”.

De hecho, El viaje a la Luna fue inspirada en las obras citadas de Verne, al igual que de H.G. Wells, en este último caso, Los primeros hombres en la Luna (1901). Tal obra sigue siendo la fascinación para todos quienes aman el cine y más aún el cine de ciencia ficción. Pues, gracias a su puesta en escena teatral –pues en su época no se conocía todavía la actuación cinematográfica–, su exuberancia en todos los aspectos, su mezcla de elementos, su paradójica simpleza estética, entre otras cosas, sigue siendo el corto que inspira a la creatividad. Méliès repitió la misma fórmula en otro film, El viaje imposible (1904) tomando como base la obra teatral Voyage à travers l’impossible (1882) de Julio Verne y Adolphe d’Ennery. Méliès siguió explotando algunas obras en lo posterior, incluso, al parecer rehízo El viaje a la Luna, coloreándola.

La fórmula de Méliès fue copiada por Segundo de Chomón, en realidad otro de los cineastas fundadores de la temprana ciencia ficción cinematográfica. La adaptación suya de Viaje al centro de la Tierra (1864) y luego De la Tierra a la Luna (1865) en su Excursión a la Luna, muestran a un realizador que sabe explotar al máximo las posibilidades que Méliès había buceado.

El hijo de Verne, cineasta

Michel_VernePero llama la atención que el propio hijo de Verne, Michel-Jules Verne, además de encargarse de cuidar en parte la obra de su parte, de curarla o en otro caso de modificarla en los borradores dejados, haya querido extender su memoria al cine, haciéndose él mismo cargo de adaptar algunas obras.

El citado Brian Taves, en un artículo científico para el Journal of Film Preservation de abril de 2001, “The Novels and Rediscovered Films of Michael (Jules) Verne”, señala que el interés por el cine de Michel también partió de la novela El Castillo de los Cárpatos que escribiera su padre en 1888 y recién fuera publicada en 1892. Precisamente en 1888, Michael-Jules Verne escribió en un artículo en el diario Le Figaro, donde demostraba su conocimiento acerca de un dispositivo para proyectar imágenes alrededor de una ficción sobre una imaginaria mujer.

Cuando murió su padre, a los pocos años formó una compañía, “Les Films Jules Verne”, donde emprendería con ciertas adaptaciones, no sin antes administrar los derechos fílmicos con otras compañías, incluidas las primeras producciones de Zecca.

Sin embargo, el primer film que produjo la empresa en 1914, con guion del propio Michel-Jean Verne fue Les enfants du capitaine Grant. Este film se interrumpió durante su filmación cuando uno de sus realizadores murió. Con los materiales existentes y un nuevo plan de producción, se rehízo hasta lograr la versión conocida.

A este film le siguieron otros cuatro, catalogados como los de la serie “Los films de Julio Verne”. Se dice que el trabajo más personal del hijo de Verne fue La destinée de Jean Morenas, el cual partió de una historia, “Pierre-Jean” escrita en 1852 que el autor francés nunca la publicó. Su hijo la reconfiguró en la medida que era una historia muy personal en cuya escritura y realización le dedicó mucha pasión.

Si se observa la lista, se puede coincidir que no todas las obras de Verne eran de ciencia ficción, aunque muchas tenían referencias a las ciencias y las tecnologías. La empresa del hijo de Verne pudo finalmente poner en imágenes una novela de ciencia ficción más intrigante, cual es Les cinq cents million de la Begum, con base en la novela homónima de Verne, escrita en 1879, película de 1919 que, por otro lado, tuvo un costo alto en su producción.

Para finalizar hay que recalcar que hasta el presente Verne sigue cautivando a multitudes. Muchos recomiendan sus obras para niños, aunque en realidad apenas escribió dos obras para dicho segmento de la población. De hecho, sus obras son un reto para todas las edades, pero sobre todo aún siguen siendo obras que, más allá de su didactismo y moralismo, en la mayoría reflejan un pensamiento de época político que no se puede ignorar. En efecto, Jean Chesneaux, le dedicó un valioso estudio en este orden: Une lecture politique de Jules Verne (1971) –Una lectura política de Julio Verne (Siglo XXI, 1973)– que recomiendo leer.

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