La Capitana Denise, las estrellas y los libros | Yuliana Castelo Rodríguez

Por Yuliana Castelo Rodríguez | @yulcastelo

(Publicado originalmente en revista digital En hora buena, el 22 de marzo de 2015)

Denise Nader, escritora y comandante en jefe del grupo “Tertulias guayaquileñas de ciencia ficción, fantasía y horror”, dice que un libro – incluso un solo cuento – puede transformarnos y también cambiar todo lo que está por venir a nuestras vidas. Denise es prueba de ello.

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“Qué cosa más sorprendente es un libro. Es un objeto plano, hecho de un árbol, con partes flexibles en las que están impresos montones de curiosos garabatos. Pero, cuando se empieza a leer, se entra en la mente de otra persona; tal vez de alguien que ha muerto hace miles de años. A través del tiempo, un autor habla clara y silenciosamente dirigiéndose a nosotros y entrando en nuestra mente. La escritura es, tal vez, el más grande de los inventos humanos. Une a personas que no se conocen entre sí. Personajes de libros de épocas lejanas rompen la cadena del tiempo. Un libro es la prueba de que los hombres son capaces de hacer que la magia funcione.”

Carl Sagan, astrónomo y divulgador científico estadounidense.

 

Denise Nader. Ilustración de Daniel Castelo T.

Denise Nader. Ilustración de Daniel Castelo T.

La escritora, dramaturga y productora teatral, Denise Nader Garzozi (Guayaquil 1971), ha vivido sumergida en libros desde siempre, por eso no recuerda cuándo fue que se convirtió en lectora. Lo que Denise sí recuerda es que desde muy pequeña pudo ver que había algo reconfortante en esos objetos. “Mi madre nos leía muchos cuentos a mis hermanos y a mí, y cuando los libros tenían poemas ella les inventaba música y nos cantaba”.

Denise, que también es la cofundadora de las “Tertulias guayaquileñas de ciencia ficción, fantasía y horror”, cuenta que cuando era niña le encantaba zambullirse en sus enciclopedias infantiles y en los libros de astronomía de sus padres porque estos le permitían saber el nombre de las estrellas, leer sobre músicos e inventores y mirar de cerca otros planetas. “A mí me encantaba leer ficción, y además yo quería saber cómo funcionan las cosas, por qué existe el mundo, de dónde venimos, dónde empezó todo, hace cuánto tiempo y por qué… y en los libros de ciencias pude encontrar las respuestas a las preguntas que me hacía”. Denise también cuenta que cuando encontró la ciencia ficción sentía que no iba a poder contener su emoción porque gracias a este género pudo habitar el universo, que era el escenario que más le gustaba de todos, con la literatura y desde la imaginación de otro ser humano.

Los primeros libros que acariciaron el corazón de Denise fueron Mi Planta de Naranja Lima y Vamos a Calentar el Sol del autor brasileño José Mauro de Vasconcelos, que narran las aventuras de un niño llamado Zezé aquí en la Tierra. “La vida del protagonista de estas obras estaba muy marcada por la fantasía, que era algo que a mí también me pasaba. En la primera novela, él hablaba con una planta y en la segunda, hablaba con un sapo que él creía que se le había metido en su corazón y yo me decía ‘¡no puede ser este niño es como yo!’… Estos libros me marcaron porque me di cuenta de que el autor podía entender la mente de los niños que eran muy sensibles y solitarios… Creo que con estas obras descubrí que un libro podía acompañarme, y además fueron los primeros que me motivaron a escribir, a hacer las cosas como estaban hechas ahí”.

Los libros de divulgación científica La Conexión Cósmica, Cosmos y la novela de ciencia ficción Contacto del astrónomo estadounidense Carl Sagan (1934 – 1996), son imprescindibles para Denise. En estas obras ella encontró una respuesta que no había hallado en otros libros de ciencia. “La Conexión Cósmica, por ejemplo, tiene el germen de la curiosidad, el deseo de encontrar algo más allá de nosotros, pero que no está traducido a la religión o la moral, sino a una ética humanista en un lenguaje absolutamente real que intenta reconocer que no tiene sentido la violencia… Sagan propone en este libro que todos pertenecemos al universo, que todos venimos de él, que estamos hechos de la misma materia de la que están hechas las estrellas y que por eso sentimos este profundo deseo de comunicarnos y esta curiosidad innata, potente e infinita acerca del mundo y sobre los otros también”.

En los años 80, Carl Sagan escribió Cosmos: un viaje personal, una serie de televisión que presentaba la historia de la astronomía y de la ciencia y las últimas noticias de exploración espacial.

En los años 80, Carl Sagan escribió Cosmos: un viaje personal, una serie de televisión que presentaba la historia de la astronomía y de la ciencia y las últimas noticias de exploración espacial.

Contacto (publicado en 1985) es el libro de viaje de Denise desde hace quince años. Esta obra – la única de ficción de Sagan – cuenta la historia de Eleanor  Arroway, una brillante astrónoma que en la década de los sesenta cuestiona los preceptos científicos mayoritariamente teorizados por los hombres y que dirige el proyecto Argus del SETI, (Search for ExtraTerrestrial Intelligence, o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre). El personaje de Sagan está inspirado en Jill Tarter, una astrónoma estadounidense que desde más de cincuenta años ha trabajado en el Centro de Investigaciones del SETI en la radio-búsqueda de emisiones provenientes del espacio y que hasta hoy sostiene que aunque no se ha recibido una señal de inteligencia extraterrestre, saber que realmente existe vida alienígena nos cambiaría profundamente.

Aunque Denise había deseado escribir con todas sus fuerzas desde que era chica, hubo un tiempo en el que dejó de hacerlo. Ella explica que aunque sabía de qué quería hablar, sentía que no estaba preparada para hacerlo. Por fortuna, un día encontró en el internet un cuento del estadounidense David Foster Wallace (1966 – 2008) titulado “En lo alto para siempreque habla sobre la llegada de la edad adulta: ese momento en el que – como explica Denise- uno siente que ha crecido y que nunca más volverá a ser el mismo.

“Cuando terminé de leer ese cuento no podía ni hablar, tenía un nudo en la garganta y otro en el corazón… Más allá de lo que cuenta la historia, yo sentía que ahí había algo que podía entender sobre el autor, sobre lo que lo llevó a escribir eso que no estaba en el texto. Ahí – más adelante descubrí que lo mismo ocurre en todo lo que él escribió– estaba su amor por la literatura, por las palabras y su sensibilidad que hasta cierto punto es dolorosa pero que te permite ver a los demás de forma más humana. Yo me preguntaba ‘¿qué tienes que vivir, sentir o saber en la vida para poder escribir de esa forma tan honesta? ‘. Ese cuento me dio alas para irme a estudiar fuera, reivindicó ese deseo de escribir que siempre iba a estar en mí, y me hizo sentir esta urgencia por hacer cosas”.

En 2007, Denise se fue a vivir a Madrid para estudiar una maestría en creación literaria en la Escuela Contemporánea de Humanidades. A su regreso al Ecuador, empezó a trabajar en dos proyectos que impulsan el escenario artístico y literario de la ciudad. En 2009, junto al actor y dramaturgo Jaime Tamariz, fundó la productora teatral Daemon -que hasta el momento ha llevado a cabo once montajes y que desarrolla el programa cultural Microteatro Guayaquil – y luego, en el 2011, fundó, con el escritor Fernando Naranjo, el espacio de encuentro “Tertulias guayaquileñas de ciencia ficción, fantasía y horror”. Los tripulantes de las tertulias han nombrado a la capitana Denise su comandante en jefe.

Denise explica que las tertulias son un espacio seguro en el que los asistentes pueden compartir su pasión por el género y que está construido desde un interés que viene dado por el amor (o la obsesión, como ella dice). Desde la fundación de este proyecto, la capitana Denise ha registrado minuciosamente lo que sucede en los encuentros para que otros interesados puedan hacerse una idea del ambiente que allí se vive y se animen a asistir. Estos registros pueden leerse en la sección bitácoras de la página web de las tertulias: https://tertuliascf.wordpress.com. Este sitio también alberga una lista de recomendaciones de libros, series, películas de ciencia ficción, fantasía y horror, y una biblioteca virtual de libre acceso que todos los tripulantes de esta nave han ayudado a construir. Las tertulias se llevan a cabo un sábado al mes en el espacio cultural Estación Libro Abierto.

Uno de los libros de ciencia ficción que siempre acompaña a Denise es Los Desposeídos (publicado en 1974) de la escritora estadounidense Ursula K. Le Guin (1929). Denise cuenta que esta novela le permitió apreciar mucho más este género. “Este libro, particularmente, me hizo sentir que estaba frente a una obra preciosa de altísima calidad literaria que además me transportaba fuera de este mundo… Es muy especial también porque le aportó nuevas formas de contar y tropos al género”.

Los tropos son técnicas narrativas que pueden ser una figura literaria (metáforas o símiles), un tema (los viajes a través del tiempo y del espacio o la respuesta de la humanidad frente a los avances de la ciencia y la tecnología), el sentimiento de asombro (también llamado “sentido de la maravilla”), un invento de ficción (como el teletransportador de la serie de televisión Star Trek), un lugar o hipótesis física (el universo paralelo), un trastorno o un personaje (el yo maligno), un subgénero literario (la ópera espacial), un conjunto de reglas (Las Tres Leyes de la Robótica también conocidas como las Leyes de Asimov) o todos estos al mismo tiempo.

En Los desposeídos, Úrsula Le Guin describe la invención del ansible, un aparato hipotético que usó antes en su novela El mundo de Rocannon y que resuelve el problema de la comunicación interestelar porque permite que dos seres reciban y envíen mensajes de forma instantánea aunque estén a años luz de distancia. Esta autora, que fue la primera mujer galardonada con el título de Gran Maestra por la Asociación de escritores de ciencia ficción y fantasía de Estados Unidos, también creó un universo ficticio llamado Ekumen, una federación galáctica de mundos que fueron poblados millones de años atrás por humanos provenientes del planeta Hain.

Úrsula K. Leguin. Retrato de Tara Sinn, basada en la fotografía de Marian Wood Kolisch. Tomado de: www.vice.com

Úrsula K. Leguin. Retrato de Tara Sinn, basada en la fotografía de Marian Wood Kolisch. Tomado de: http://www.vice.com

Denise asegura que la ciencia ficción no es escapista como se suele pensar. “Las mentes que crean buena ciencia ficción están profundamente preocupadas por la actualidad, por los efectos que podrían tener lo que inventamos, y al mismo tiempo son capaces de jugar con eso para llevarnos a otros universos y hablarnos con precisión sobre el trasfondo de lo que ocurre en el mundo, para que nos preguntemos dónde vamos a estar dentro de diez mil años… Esas mentes escriben ficción para explicar la realidad, para que podamos mirarla y entenderla. Yo creo que es un propósito hermosísimo y muy noble”.

La Capitana Denise dice que las grandes obras de la literatura siempre harán que nos enfrentemos a lo desconocido del mundo y también a lo que desconocemos sobre nosotros mismos, pero que esa es una apuesta que hay que hacer. “Tenemos que creer en los autores, tener fe como ellos, que escriben con la esperanza de que alguien más pueda entender lo que han creado y amarlo”.

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