‘La forma del agua’, un romance fantástico | David Almeida García

Por David Almeida García

(Publicado originalmente en diario La Hora, Quito, el 25 de febrero de 2018)

 

Fotograma de La forma del agua (tomado de http://www.imdb.com/title/tt5580390/mediaviewer/rm2988728064)

El aclamado Guillermo del Toro podría ser el tercer mexicano en ganar el Óscar a Mejor director en menos de cinco años y así se uniría a sus dos ‘cuates’, Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu, con quienes fundó hace 11 años la compañía de producción cinematográfica ‘Cha Cha Chá’.

Del Toro, con su romance fantástico ‘La forma del agua’, obtuvo 13 nominaciones al ‘eunuco dorado’ y es un serio candidato a llevarse algunos trofeos; sin embargo, pensamos que su largometraje no obtendría el premio mayor, pues consideramos desde esta página que ‘Tres anuncios por un crimen’, ‘The Post’ o ‘Dunkerque’ están un escalón más arriba.

No obstante, ‘La forma del agua’ es una linda película que agrada a casi todo el mundo, por su tierna propuesta de mostrarnos el ‘cliché’ de que el amor puede encontrarse donde menos lo esperamos, en medio de situaciones adversas donde los malos tienen poder y los seres vistos como ‘raros’ son las mejores personas del mundo.

¿Una fabula?

‘La forma del agua’ podría considerarse un romance fantástico, un cuento de hadas moderno con aires de nostalgia o una fábula. Como sea, se trata de una historia sobre la soledad, la búsqueda del amor y unos personajes sumidos en una sociedad clasista y prejuiciosa que no ha desaparecido en este milenio. Hay que destacar que la poesía en imágenes está muy bien tratada y eso vemos desde la primera secuencia, donde una mujer flota en una inundada soledad de su hogar, en un etéreo sueño donde el agua parece que le concede deseos.

Pero la dura realidad poco a poco se va manifestando y nos encontramos ante Elisa Esposito (muy bien interpretada por la británica Sally Hawkins), una mujer muda que tiene como rutina diaria la autocomplacencia, antes de ir a su nocturno trabajo en una oscura y fría base militar secreta (estamos en plena Guerra Fría), donde ella y su amiga Zelda (Octavia Spencer) se encargan de la limpieza.

También está Richard Strickland (el ‘encasillado’ Michael Shannon), villano de la historia, quien atormenta a un anfibio humanoide (encarnado por el eterno ‘monstruo’ de Del Toro, Doug Jones) y un científico que es doble agente espía (Michael Stuhlbarg). Pero el vecino de Elisa está para acompañarla y alegrar sus días, se trata de Giles (el siempre genial Richard Jenkins), un artista y solitario gay con quien se distraen admirando musicales en la televisión y aprendiendo pases de baile.

El amor

Bruce Lee en sus enseñanzas sobre artes marciales decía que debíamos ser como el agua, pues esta adquiere la forma que desea ser. Es decir, puede ser de la forma de una botella si está en ella o puede ser un cubo de hielo.

Del Toro nos ha dicho que el agua y el amor no tienen forma, pues “cuando aparece puede llegar de alguien de tu mismo sexo, de alguien con otra lengua y cultura diferente, con un rango de edad muy diferente. Puede aparecer en mil formas, pero al final lo reconoces”.

Y eso es el hombre anfibio para Elisa, el amor, alguien que llegó a ella de una manera ruidosa y que tuvo como respuesta el silencio. De ahí que la conexión entre ellos es inmediata y el romance que se viene es inevitable, donde las palabras no hacen falta.

Juntos no solamente compartirán los ‘suculentos’ huevos cocinados, sino también la música desde un antiguo tocadiscos. Todo eso para espantar los males de un laboratorio frío y aterrador. Porque aquí los malos no son los que vemos como monstruos sino son aquellos que se dicen ser “físicamente semejantes a Dios”.

La música que pone el francés Alexandre Desplat acompaña muy bien a la historia que escribieron Guillermo del Toro y Vanessa Taylor. Y qué podemos decir de la fotografía, pues es genial y estuvo a cargo de Dan Laustsen.

En fin, estamos ante una película muy agradable, que por momentos rinde homenaje al cine de monstruos de los años 50’ y 60’, como ‘El monstruo de la laguna negra’, ‘The Space Between Us’ o ‘Mrs. Caliban’. No obstante, no estamos ante la mejor producción de Guillermo del Toro, quien en 2007 nos emocionó hasta los huesos con ‘El laberinto del fauno’.

Sinopsis

En un inquietante laboratorio de alta seguridad, durante la Guerra Fría, se produce una conexión insólita entre dos mundos aparentemente alejados. La vida de la solitaria Elisa (Sally Hawkins), trabajadora del laboratorio, cambia por completo cuando descubre un experimento clasificado como secreto: un hombre anfibio (Doug Jones) que se encuentra ahí recluido.

Frases

Inundada de placeres constantemente sorprendentes (…) Guillermo del Toro despliega puro encantamiento (…) centrada en una exquisita interpretación de Sally Hawkins”.

David Rooney

‘The Hollywood Reporter, EE.UU. 

Sabe seducir. Luce belleza, poesía e intenta juntar Bella y Bestia sin ‘puritanismo’ ni ‘perversiones’”.

Tommaso Koch

Diario El País, España

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s