El origen del Joker y la sociedad moderna | Lenin V. Paladines Paredes

Por Lenin V. Paladines Paredes

(Publicado originalmente en diario La Hora, Quito, el 17 de noviembre de 2019)

 

AUTOR. Víctor Hugo fue conocido por sus poesías líricas, novelas y dramas teatrales.

Víctor Hugo (Besanzón, 1802 – París, 1885) fue uno de los escritores más importantes de la Literatura Universal de occidente del siglo XIX, conocido sobre todo por ‘Los Miserables’ (1862). En 1869 escribió una novela poco conocida, ‘El hombre que ríe’, durante su exilio en las Islas del Canal, la que se convertiría en la semilla para la creación de uno de los villanos más infames de la cultura popular actual.

En ‘El hombre que ríe’ nos presenta a Gwynplaine, un chico de cuna noble que es vendido como venganza a su padre, un aristócrata caído en desgracia. Víctor Hugo hace referencia a las bandas clandestinas de la Europa del siglo XVII, que se dedicaban a comprar niños para desfigurarlos y moldearlos para que sirvieran como atracciones de circo.

A Gwynplaine, un flamenco le practica la operación bucca fissa, que le deforma el rostro, marcándolo con una sonrisa eterna. Gwynplaine debía concentrar mucho esfuerzo y dolor para intentar desaparecer la mueca. Al hacerlo, se lo veía como un ser malévolo, lo provocó un aislamiento de la sociedad.

Reinvención moderna

Víctor Hugo sentaría las bases para la creación de un personaje popular: el Joker. Pese a que la novela no fue bien recibida en la época, en 1928, Paul Leni, director de cine expresionista alemán, adaptó la obra en una película muda con el mismo nombre y protagonizada por Conrad Veidt, que serviría de inspiración, dos décadas más tarde, a Jerry Robinson, Bill Finger y Bob Kane para la creación de un villano bufón y psicópata, que ha sido desarrollado por diferentes escritores de ficción desde su aparición en 1940.

El Joker ha tenido una larga evolución, pasando por la censura inicial en la distribución de cómics, hasta las nuevas adaptaciones cinematográficas.

En las interpretaciones más actuales, el Joker es un hombre con graves problemas de salud mental, cuyo origen se encuentra en las acciones de la sociedad misma, por la incomprensión de sus dificultades y el aislamiento. En 1988, Alan Moore lo dotó de un pasado más humano, y en 2019, Todd Phillips lo mostró como un ser humano cualquiera, cuyas acciones se ven influidas directamente por la decadencia de una sociedad incorregible y clasista.

GRABACIÓN. Conrad Veidt, como Gwynplaine, en la adaptación de Paul Leni, de 1928.

 

Crítica atemporal

Aunque pasó más de un siglo desde la publicación de ‘El hombre que ríe’, como una crítica a la sociedad burguesa del siglo XIX, las motivaciones del personaje con la risa perenne no han cambiado demasiado: la misma perversión que creó a Gwynplaine es la que empuja al Joker a perder la cordura.

La misma sociedad que olvida personas y las desecha muestra la película protagonizada por Joaquin Phoenix. Las críticas a la sociedad moderna solo han cambiado de formato. En el fondo, los problemas son los mismos, matizados y diversificados por las características propias de los entornos ficcionales que se nos presentan en la novela, las películas y los cómics a lo largo de los años.

Víctor Hugo dice en su obra: “La naturaleza fue pródiga en favores con Gwynplaine. Le había dado una boca que le llegaba hasta las orejas y una cara a la que no se podía mirar sin reír…”, la naturaleza, a veces, obra de maneras inexplicables. La realidad también.

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