“Imaginando a Verne”: El futurismo en la ciencia ficción en Ecuador | Mayra Aguirre Robayo

Mayra Aguirre Robayo

(Publicado originalmente en Revista Máquina Combinatoria, Quito, el 30 de agosto de 2019; vuelto a publicar en el blog del autor, Todo Iván Rodrigo Mendizábal, Quito, el 30 de agosto de 2019)

 

El académico Iván Rodrigo-Mendizábal recoge la importancia del escritor de ciencia ficción Julio Verne (europeo del sigo XIX) anclada en romances, anticipaciones científicas y aventuras extraordinarias; según su editor, Pierre-Jules Hetzel y Jean Chesnaux (Una lectura política de Julio Verne, 1973), Verne permitió el ingreso de la ciencia a la literatura. Para los críticos de Verne la divulgación científica en su época suponía banalizarlas. Etienne Souriau en el Diccionario Akal de Estética (1998), Raymond Bellour y Michel Foucault, en sus ensayos compilados en Verne: un revolucionario subterráneo (1968) consideran lo cíclico del viaje, lo cronológico, lo innovador, la función didáctica de los personajes, la catalogación de los hechos, la narración de fenómenos y la aparición de voces que explican fábulas. Seis escritores del siglo XIX cuyas obras abrazaban la idea de la Modernidad donde la ciencia y la tecnología tendrían un papel fundamental para el desarrollo sociedad. Estos cultores de la proto-ciencia ficción ecuatoriana no eran ajenos a la realidad circundante: a tiempo que ironizaba sobre ella o de plano la desmontaba en sus relatos futuristas, construían entre líneas lo que, por medio de la fantasía, podrían llegar a ser parte del país deseado.

Los cuentistas: Francisco Campos Coello, político, ejecutor de agua potable de la Alcaldía de Guayaquil, educador, cronista de El Telégrafo titula sus cuentos: “La semana de los tres jueves”, “Viaje alrededor del mundo en 24 horas”. El libro de su autoría es Narraciones fantástica (1894), que, con tres cuentos publicó previamente en la revista Guayaquil. Los editores informaron que el autor fundaba una nueva escuela literaria en homenaje a Verne. De José Antonio Campos, cronista y periodista guayaquileño —conocido como Jack The Ripper, sobrino de Campos Coello—, utiliza el humor y hace una escritura más desenfadada. En el libro constan de aquel: “La isla de los locos”, “La corrección de pruebas” y “El amor de astrónomo”. Del cronista y poeta Manuel Gallegos Naranjo consta en el libro “Astronomía del alma”. De Vicente Becerra está publicado el cuento “El reloj mágico”. Alberto Arias Sánchez —asesinado en Chile, cuando ejercía la diplomacia—, “Un viaje de prueba” que narra un viaje a la Luna. “El Mar” de Francisco Campos Coello es una admiración al mar, entre otros.  Los cuentos de libro de Iván Rodrigo-Mendizábal, denominado Imaginando a Verne nos llevan a las relaciones de pareja que incluye Verne, aunque sus personajes siempre son masculinos, no las excluyen. Son como condiscípulos de ritualidades.

Estas narraciones de proto ciencia ficción valorizan el carácter de la nación ligada al liberalismo católico burgués-progresismo, diferente al liberalismo radical de Eloy Alfaro. Los personajes de los cuentos nos conectan con imaginarios sobre tecnologías. Aparece el viaje iniciático de conocimiento. Usan terminologías poéticas que dan fuerza a la crítica literaria nacional.

El libro publicado Imaginando a Verne (2018) por la Campaña de Lectura Eugenio Espejo especifica que las obras de Julio Verne no solo eran leídas en el país; se informa que las revistas culturales emitan noticias sobre bibliotecas institucionales y noticias sobre Verne. Juan Montalvo lo consideraba un escritorzuelo (El Regenerador, 1878), en el artículo De la pena de muerte. Según la investigación de Iván Rodrigo-Mendizábal, se refleja un tipo de liberalismo mal entendido. Para Juan León Mera, Verne banalizaba la ciencia.

El libro de Rodrigo-Mendizábal tiene el potencial de ser fuente primaria para realizar ensayos y artículos indexados sobre la ciencia ficción ecuatoriana en su nacimiento y proyección. Además de convertirse en un manual académico como referencia primaria de la memoria de la literatura en Ecuador.

 


Mayra Aguirre Robayo. Columnista de La Hora, docente universitaria (UTE), periodista, socióloga, crítica de cine y crítica literaria.

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