Ecuatox®

TapaEcuatox

Por Fernando Balseca

(Publicado en diario El Universo, Guayaquil, el 14 de noviembre de 2014)

La luz verde que la Corte Constitucional ha dado a la reelección presidencial indefinida por la vía de enmiendas constitucionales ha actualizado como realidad posible y pasible una idea ficticia novelada que ya tiene un año circulando entre nosotros: Ecuatox®. Novo Ecuador, 2227 d.C., del escritor quiteño Santiago Páez. Con una estrategia narrativa que puede considerarse ficción científica, la trama, más o menos, es así: en el año 2227, a la ciudad capital de la Venturosa República Revolucionaria de Novo Ecuador llega Segon González Lobo, devoto y diácono de la Iglesia Universal Chavista Absoluta (IUCA son las siglas de esta organización).

González ha venido para estudiar y difundir los logros de la Revolución Estacionaria correísta que lleva gobernando 220 años sin interrupción alguna. Para asegurar la transformación social propuesta, quien ejerce la primera magistratura es el cíborg de un personaje literario llamado Presidente Correa, es decir, un robot formado a la vez por materia del presidente y por dispositivos electrónicos. En el mundo de este futuro la ley principal es que todo lo bueno ha salido de la única voluntad iluminada del personaje literario llamado Presidente Correa, a quien los ciudadanos están obligados a rezar varias veces al día siguiendo modelos religiosos iraníes.

Hasta el año 2037 el país vivió en cierta armonía, pues, según la novela, se erradicó “la disidencia de los pocos pérfidos que se resistían al Cambio de Época”. Pero en 2040 ocurrió una tragedia: “el Guía Sapientísimo y Ejemplar, el Sol de la Revolución Estacionaria, el augustísimo Presidente Correa descubrió que se ponía viejo… una artritis reumatoide le impedía hacer puño y golpear la mesa en sus cotidianas sabatinas. Fue en ese momento que, recurriendo a la ciencia de la robótica, decidió hacerse una operación que lo transformó en cíborg”. El saludo “¡Lubricación permanente de las máquinas que lo mantienen con vida!” entonces se hizo muy popular.

La ironía de esta situación es notoria, ya que si quienes vivimos en el Ecuador de 2014 podemos reconocer la cantaleta de que estamos viviendo cambios asombrosos y milagrosos, en la novela de Páez la revolución es “estacionaria”, es decir, no cambia, está detenida, es idéntica a lo anterior. En esa nación del futuro sus habitantes son culpables de crímenes contra el Estado; se han creado centros de tratamiento para la puerilidad ecologista; la Casa de la Cultura Ecuatoriana se ha convertido en un garaje para los autos oficiales; se ha establecido una “oficina de redacción de sentencias de la Presidencia de la República”…

En la novela, Ecuatox® es una agua mineral que se obtiene de las plantas de tratamiento de los metales extraídos de las zonas mineras y que contiene cianuro, mercurio, ácido sulfúrico y otros disolventes químicos, y que, con las mañas de la propaganda, se comercializa embotellada como una marca país. Pero Ecuatox® también debe entenderse como la metáfora de un futuro inmediato al que no debemos llegar: un país intoxicado por el autoritarismo sostenido en pretextos políticos, económicos y sociales; una sociedad envenenada por la convicción de que una persona y su grupo de adeptos son los únicos elegibles para gobernar. Gracias a nuestra justicia, ser dirigidos por un cíborg ya no es una lejana posibilidad.

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